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Analisis

El enigma del avión iraní

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La noticia de la semana en Paraguay e incluso en varios países vecinos fue el aterrizaje de un avión iraní, que aparentemente procedía o estaría vinculado con el Gobierno de Venezuela, en el aeropuerto de Ciudad del Este. Dicen que los tripulantes de la aeronave estuvieron pernoctando un par de jornadas en un hotel de la mencionada localidad y que inclusive recibieron escolta por parte de la Policía Nacional.

El intercambio de acusaciones no se hizo esperar. La interna política en el Paraguay está intensísima, de hecho, podríamos decir que como en todo el sistema democrático liberal, el país se las pasa el 95% de los períodos presidenciales en temas electoralistas y partidocráticos. De esta manera, el escándalo estaba asegurado pues la prensa adicta a uno u otro bando haría lo propio para lanzar dardos al adversario y tratar de esquivar los contraataques.

Tenemos por un lado al grupo “A”, que acusa al grupo “B” de que estos hicieron negocios extraños con los iraníes, vendiéndoles cigarrillos y demás productos que serían comerciados a otros países por contrabando. Por su parte, el grupo “B” afirma que los del grupo “A” son los que cometieron el error, pues ellos habrían autorizado el desembarque del avión en territorio paraguayo e incluso otorgaron protección a sus tripulantes.

La discusión rozaba al disparate en ambas facciones mientras que el país entero está sufriendo de una inflación galopante por el terrible oligopolio de las estaciones de servicio que pululan como hongos y yuyales en cada esquina mientras que sus oligarcas afirman que “trabajan a pérdida”, por el aumento de los niveles de pobreza en el país, por la crisis económica que empezó el año 2020 y que sumada al endeudamiento masivo y espurio, azota actualmente a toda la República. ¡Ah, no! ¡No se hable de asuntos importantes! ¡Acá se debe armar show a toda costa con el ridículo tema del avión iraní!

¿Y por qué decimos que es un tema disparatado y risible?

Son varios los elementos que podríamos poner en la palestra, pero simplemente desarrollaremos tres puntos para que quede fuera de toda duda el alucinante dislate de toda nuestra politiquería criolla y sus periodistas tarifados en torno al tema.

En primer lugar, hasta ahora nadie me ha respondido lo siguiente. ¿Qué tiene de malo que se autorice a aterrizar a un avión civil, sea cual fuere el origen, en un aeropuerto de la República del Paraguay, asumiendo que esta aeronave tenga todas sus documentaciones en orden?

Se ha dicho que sus tripulantes son miembros de la Guardia Revolucionaria del Gobierno de Irán, específicamente el cuerpo denominado “Fuerzas Quds” que se encargan de tareas de espionaje y guerra no-convencional. Esto en sí mismo no debería llamar la atención, no fue la primera ni la última vez que miembros de ejércitos de otros países, militares en situación activa o inactiva de diferentes naciones del mundo, inclusive espías y “fuerzas especiales”, han aterrizado en el Paraguay, algunos en misiones oficiales, otros de manera más discreta. ¿Acaso se ha hecho alharaca al respecto?

La respuesta es “no”. Pero alguien estaría tentado a afirmar que “los iraníes son todos terroristas mientras que las otras fuerzas especiales del extranjero son el maná caído del cielo, más dulces que la miel de abeja”. Creo que ante semejante sonsera ni vale la pena intentar un retruco. Absolutamente todos los militares serios que sirven verdaderamente a su país, cuando van en misión oficial o encubierta a otras tierras, están haciendo un trabajo de inteligencia e incluso de espionaje. Ni debiera explicarse lo obvio, pero bueno, aquí estamos.

Entonces alguien será más sincero y exclamará: “la cuestión es que el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica ha declarado que las Fuerzas Quds de Irán son un grupo terrorista, entonces nosotros los consideramos como terroristas también”. ¡Ah, bueno! ¡Mira vos! No entraremos a discutir el concepto de “terrorismo” ni las acciones que llevaron o que no llevaron a cabo los “Quds” de Irán, pero sí digamos lo siguiente. ¿Sí los “yanquis” afirman que estos iraníes son terroristas, acaso eso es nuestro problema?

Seamos claros. ¿Acaso la República del Paraguay tiene problemas diplomáticos o se encuentra en situación de guerra con la República de Irán? Una vez más, la respuesta es “no”. Nuestro país quizás tiene una relación fría y distante con la antigua nación persa, pero de allí a afirmar que estos son “enemigos” del Paraguay y que deben ser tratados como parias en este show mediático y politiquero de lamentable monta, eso ya escapa de toda racionalidad. Sin embargo, el enigma apunta a una situación que en realidad es mucho más vergonzante y humillante que todo el relato de la aeronave iraní en suelo paraguayo.

¿Es que Paraguay no tiene soberanía alguna? ¿Es que nuestro país debe estar pidiendo permiso al Gobierno de los EEUU para dejar aterrizar a aviones internacionales en nuestro propio suelo? Aún más, ¿es que nuestra política foránea, nuestras relaciones con el mundo, están todas dictaminadas en Washington D.C.?

Uno se sonroja por el oprobio y la deshonra al pabellón nacional que produce el hecho de estar viendo a politiqueros y comunicadores, de todos los bandos en esta ridícula disputa, gritando a los cuatro vientos a sus eventuales adversarios como si fuera un episodio del Chavo del Ocho: “Acúsalo con el Embajador Yanqui, Quico; Acúsalo con la CIA, Ñoño; Acúsalo con EEUU, Chilindrina; Acúsalo con el FBI, Chavito”. ¡Santa Madre de Dios! ¡Todos los héroes de la Patria se están haciendo el harakiri en el más allá!

Yo no sé cómo no se les derrite la cara de sonrojarse por dar tanta pena y por mostrar el más absoluto nivel de vasallaje que tienen. ¿Acaso debería importarnos lo que piense EEUU en este asunto? Aplíquese la misma regla respecto al Estado de Israel, país respetable y amigo nuestro pero al que no le interesa, en lo más mínimo, lo que nos pase o no nos pase. Ellos tienen sus complicados asuntos internos que atender y de última, en Paraguay no hay Embajada de Israel como para que ellos digan que podrían sufrir un atentado como ocurrió en Asunción en el año 1970, supuestamente en manos de palestinos.

Ahora, vendría muy bien sincerar toda la situación y decir simplemente que “la Embajada de EEUU nos maneja toda nuestra diplomacia, nuestra cancillería y nuestras relaciones internacionales; y sí ellos se enojan USAID ya no nos va a tirar sus dádivas y el FMI no nos va a dar dólares con inflación para endeudarnos y esclavizarnos con las sutiles cadenas de la usura”. De lo contrario, volvemos a señalar, no se entiende en lo más mínimo tanto bardo por este asunto.

También las críticas “al otro bando” son poco menos que absurdas. Yo nunca he entendido por qué la venta de tabaco, uno de los más valiosos productos de nuestra tierra, se ha convertido en algo controvertido en los últimos años. Sí viene gente de afuera a comprarnos cigarrillos, sí somos los productores del mejor tabaco del mundo y sí podemos inundar a todo el planeta con ese fruto de Dios que crece tan fértil y feliz en nuestro suelo, ¿cuál es el problema, se puede saber? En todo caso, que los países extranjeros se preocupen por el tabaco paraguayo que supuestamente va “por contrabando” a sus países así como nosotros deberíamos preocuparnos por el aceite, el azúcar, la yerba, las bebidas alcohólicas y otros tantos productos no-paraguayos que ingresan a nuestro país de contrabando. ¿Es así, verdad? ¿O acaso seremos los únicos idiotas que se dispararán en el pie atacando a nuestra propia producción nacional?

Y sí se cometen delitos en torno a la venta del tabaco paraguayo, pues bien, que se persiga a los ilícitos específicos pero que no se afecte a la producción y a la industria de ese fruto de nuestra tierra. Desde luego que no estamos analizando el tema desde la perspectiva de la salud pública… Ese es otro asunto.

Este “enigma” del avión iraní tal vez nos haya servido para ver con más transparencia la realidad de los lamentables representantes que tenemos, con honrosas excepciones, en la politiquería y medios de comunicación masivos paraguayos. Todos ellos muestran su estado de total sumisión, su patética y lacayuna disposición que contradice por completo al concepto de la soberanía nacional, ese subterfugio que nos queda como pueblo para afrontar a los desafíos que se presentarán en este nuevo siglo ante nuestra nacionalidad y que requerirán de individuos verdaderamente patriotas, capaces de defender a capa y espada lo que nos corresponde, con sentido de heroísmo. Esto implica, no estar arrastrándose como sabandijas alrededor del Embajador de EEUU y dejar de comportarse como los chicos de la vecindad del Chavo del Ocho. ¡Tengan un poco de vergüenza, por el amor de Dios! ¡Un mínimo de honor y dignidad nomas se les pide! ¿O es que quieren convertir a Paraguay en una especie de sub-colonia yanqui como lo es actualmente Puerto Rico, con ciudadanos de segunda categoría que son esterilizados a la fuerza y utilizados como cobayas humanas?

Hasta que se haya comprobado de manera fehaciente la comisión de algún crimen terrible, el asunto del “avión iraní” no es sino el colmo de la ridiculez en la que estamos ahogados por causa de la politiquería vasalla y de última categoría a la que nuestros oligarcas de medio pelo nos han acostumbrado en estos últimos 33 años. Solamente sirve, como muchos temas similares, para apartar y distraer al ojo público de aquello que verdaderamente debería importarnos ahora: las crisis económicas, sociales y culturales que están azotando al pueblo paraguayo en estos graves momentos.

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