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El régimen chino inició un juicio secreto contra dos destacados defensores de derechos humanos

Xu Zhiyong y Ding Jiaxi están acusados de dirigir una organización ilegal con la intención de derrocar el sistema político chino. Bajo el mandato de una década de Xi Jinping, la intolerancia hacia la defensa de los derechos humanos se profundiza

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Dos destacados defensores chinos de los derechos de los ciudadanos y del Estado de Derecho en China fueron juzgados por subversión esta semana en lo que, según sus familiares, fue un proceso legal opaco diseñado para ocultar a la gente la difícil situación de los defensores de los derechos humanos en el país.

Xu Zhiyong, Figura fundadora del Nuevo Movimiento Ciudadano, que aboga por el constitucionalismo en China, y Ding Jiaxi, otra figura destacada del movimiento, fueron juzgados el miércoles y el viernes, respectivamente, en el condado de Linshu, en el este de China, según familiares y simpatizantes.

Los dos fueron acusados de dirigir una organización ilegal con la intención de derrocar el sistema político chino. Entre las acciones citadas como prueba en un auto de acusación de agosto de 2021 figuraban la filmación de un documental ilegal, la organización de sesiones de formación sobre la no violencia y la celebración de “reuniones secretas” en las ciudades de Yantai y Xiamen.

Ni el Ministerio de Justicia de China ni el tribunal donde se celebraron los juicios respondieron a las solicitudes de comentarios.

A medida que se alarga el mandato de Xi, la represión contra los abogados y activistas de derechos chinos no ha dado señales de disminuir. Las acusaciones más severas por una defensa similar han significado castigos más duros, dejando a los familiares cada vez más preocupados por la salud de sus seres queridos encarcelados. Estos temores se ven a menudo agravados por el continuo secretismo, incluso después de que se dicten las sentencias.

Uno de estos casos es el del activista contra la discriminación Cheng Yuan, que fue encarcelado en 2020 por subversión. Shi Minglei, la esposa de Cheng, dijo que teme que su delgado marido no pueda soportar el trabajo físico habitual en las cárceles chinas.

“Desde que fue trasladado a una nueva prisión, sus cartas cesaron y no se le permite hacer llamadas telefónicas”, dijo en una entrevista telefónica desde su casa en Estados Unidos. Al igual que en los casos de Xu y Ding, a Shi se le ha impedido ver cualquiera de los documentos judiciales relacionados con el juicio de su marido, que están clasificados como secreto de Estado. “Pedimos una explicación, pero siempre nos dicen que ‘no hay ninguna razón, simplemente no pueden verlo’. Todo el proceso del juicio tuvo lugar dentro de una caja negra”.

Con información de The Washington Post

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