El dictador nicaragüense, Daniel Ortega, aseguró que el país no volverá a realizar elecciones presidenciales, al sostener que su Gobierno impulsará mecanismos legales para impedir que sectores opositores puedan acceder al poder.
Durante una intervención pública, el mandatario afirmó que las futuras medidas buscarán impedir el retorno de quienes calificó como «golpistas» y «vendepatrias», en referencia a los grupos opositores al oficialismo.
«Aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten atrapar el poder. Buscaremos leyes para que le pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata que le den los yanquis, no podrán»
Las declaraciones representan una de las manifestaciones más contundentes del mandatario sobre el futuro del sistema político nicaragüense y se producen en un contexto de profundas críticas internacionales hacia el Gobierno por el progresivo debilitamiento de las instituciones democráticas.
Desde las protestas de 2018, la administración de Ortega ha sido cuestionada por diversos gobiernos y organismos internacionales debido a la detención de opositores, la cancelación de organizaciones civiles, el cierre de medios de comunicación y la restricción de espacios de participación política.
Las afirmaciones del mandatario también anticipan la intención de promover nuevas disposiciones legales dirigidas a limitar la participación de sectores opositores, reforzando el control del oficialismo sobre el escenario político del país.
Daniel Ortega gobierna Nicaragua desde 2007 de manera ininterrumpida, tras haber ejercido anteriormente la Presidencia entre 1985 y 1990. En los últimos años, su administración ha impulsado una serie de reformas constitucionales y legales que han ampliado las facultades del Ejecutivo y concentrado un mayor poder en el aparato estatal, generando un amplio debate dentro y fuera del país sobre el estado de la democracia nicaragüense.




