Hace pocos días el presidente socialista del Brasil, Ignacio Lula Da Silva, emitió declaraciones pocos felices y contrarias a la verdad histórica que deben ser desmentidas. El mandatario, eclipsado por su baja popularidad, e intentando justificar el gasto militar actual del estado brasileño ladró que “un buen día, Paraguay decidió invadir Brasil. Invadió Corumbá y, al mismo tiempo, invadió Uruguay y Argentina”, refiriéndose a las campañas ofensivas de la Guerra de la Triple Alianza realizadas en Mato Grosso, Uruguayana y Corrientes.
Lo primero que ya se ha resaltado en varias ocasiones en días anteriores es que la incursión de las tropas paraguayas al Brasil no fue accidental ni aconteció en un vacío histórico, sino que fue una consecuencia forzada por la invasión previa que el ejército brasileño había realizado al Uruguay, con el objeto de deponer al presidente, democráticamente elegido, Bernardo Berro, e imponer como mandatario, por la vía de la fuerza, a su monigote político de Itamaratí, el general Venancio Flores. En otras palabras, la invasión paraguaya al Mato Grosso se dio en un contexto donde previamente el Brasil había invadido a otra nación de la cuenca del Plata, aliada del Paraguay ¿Por qué Lula no cuenta la historia completa? Porque miente y si contara los hechos debería reconocer que adolece y carece de lo que pretende acusar.
En segundo lugar, la política invasora del Brasil ya comenzó cuando la nación estaba en pañales, acunada por el Imperio de Portugal, cuando los famosos bandeirantes o mamelucos traspasaban sigilosamente los límites fronterizos, negociados previamente, llevando sus campamentos allende de ellos, con el objeto de cazar indios guaraníes para venderlos como esclavos. La extensión territorial de la que disfruta cada brasileño en la República Federativa del Brasil es resultado directo de una política de invasión sistemática realizada en la época del Imperio ¿En serio los beneficiados del bárbaro expansionismo mameluco tendrán el cinismo y descaro de señalar al Paraguay como país invasor cuando todo brasileño actualmente goza de los beneficios de aquella invasión? Cosas vederes, Sancho, cosas vederes.
¿Habla de invasión el presidente del país que aquel junio del año 1965 ocupó por la fuerza, con personal militar, el Puerto Renato, cercano a la zona de Saltos del Guairá, lugar conocido como Los siete Saltos, el cual estaba en disputa y litigio diplomático desde el final de la Guerra de la Triple Alianza? La solución pacífica a la que, finalmente, arribaron ambos gobiernos para resolver aquella incursión ilegal de tropas brasileñas en esas tierras fue el Tratado de Itaipú, que desembocaría en la construcción de la represa de Itaipú, sin embargo, es importante recordar que todo aconteció debido a la referida manía invasora de la política expansionista brasileña.
En pocas palabras, es fácil que el presidente Lula se ponga en el rol de embustero, preso de sus propias palabras, debido a que la historia avala todos los hechos que he referido más arriba. Entre el Paraguay y el Brasil, ¿cuál es el país que practica hace más de trescientos años una política invasora y expansionista, inclusive desde su mismo origen? Es el Brasil, y si no me creen a mí ni dan crédito a la historia, créanle a la geografía: la geografía no miente.





