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Cultura

Maestros de todos los tiempos

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Con todo el acontecer desde la declaración de la pandemia por la Organización Mundial de la Salud y las sucesivas determinaciones gubernamentales para detener la propagación del covid-19, determinaciones que han incidido considerablemente la vida de la población nacional como internacional; por lo expuesto hago una pausa a mi labor diaria en esta adaptación demás estresante para referirme a un ‘‘ser humano’’ digno de respeto.

Mientras tanto, expongo el pensamiento de un interesante escritor, ‘‘quien quiera progresar hace todo lo posible por estudiar, leer, escuchar, imitar y hasta copiar a quien sabe más que él (…) en alguna actividad, arte u oficio existe siempre una persona entendida del tema’’ (Mayo Von Höltz | Facebook, s. f.). Así existe una persona dispuesta a aportar en el crecimiento intelectual, moral y porque no, económico del aprendiz de hecho estoy segura que el mismo Sócrates tuvo que aprender de alguien más todo lo que pudo, y se sabe que tuvo de discípulo a Platón quien pudo aprender de él; y así Platón mentor de Aristóteles. La enseñanza está muy ligada al aprendizaje por lo tanto pienso que Usted ya no duda a quien quiero dedicar estas líneas.

En la literatura una persona se permite tener viajes imaginarios, soñar con diferentes escenarios, idealizar un mundo pleno, sentir desde dolor hasta amor, estremecerse por las historias; se permite estar vivo. Al leer, la imaginación es ilimitada ayudando así al lector a pensar y por sobre todo a reflexionar.

En la docencia se da así mismo como se da en la literatura, con algunas diferencias más reales, ya que todo lo mencionado en el párrafo anterior ocurre con un libro en mano. En la profesión de enseñar implica un desafío real, en relación directa con otro ser humano, los viajes se dan con cada alumno que cuenta de dónde viene, de cómo es su geografía en este mundo, soñamos con los proyectos de nuestros estudiantes, idealizamos sus vidas profesionales, sentimos dolor y amor a la vez por cada acto suyo, sea por su agradecimiento sea por su apatía. Nos estremecemos por estar delante de un grupo nuevo, o delante de un grupo difícil, pero siempre, siempre se siente ¡estar vivo! Ya lo decía Einstein la realidad supera la imaginación, a lo que digo: la realidad es ilimitada, en el contexto educativo permitiendo al docente aprender.

Al escribir estas reflexiones viene a mi mente los recuerdos de los primeros educadores quienes tenían un estilo autoritario y estricto para desempeñar su profesión, al pasar el tiempo participe de clases emotivas, desafiantes, libres y opresoras; clases de música, teatro, ciencias sociales, ciencias exactas, de algunas recuerdo algo no precisamente por el contenido académico si no por el estilo del profesor que estaba a cargo. Cabe mencionar, hoy día la actitud, predisposición; afán del profesor que intenta llegar al alumno por los medios tecnológicos, donde la incorporación para muchos, se ha dado abruptamente debido al aislamiento social.

Para ir finalizando este texto, comparto con Usted amable lector, un recuerdo que ha quedado en mi memoria como una película; de niña junto con mis hermanos, todas las tardes veíamos asomándose a lo lejos una figura con impecable guardapolvo blanco, y su enorme cartera (siempre llena de cuadernos y golosinas) era el momento justo para gritar, aplaudir; bailar anunciando así la llegada de mi mamá, quien después de una jornada completa y haber caminado kilómetros para llegar, abría los brazos en señal de correspondencia. Ella, la madre, es considerada por los filósofos, psicólogos y pedagogos como la primera maestra, por eso sería un desdén no compartir con ustedes esta anécdota.

Este tiempo único que nos toca vivir, este tiempo de aprendizaje; aprendizaje y tiempo que ya lo combinaba Jorge Luis Borges, cuando decía ‘‘con el tiempo uno aprende…’’ para mí es preciso recordar las palabras de otro ínclito autor, Fernando Savater quien dice: “Educar es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad innata de aprender y en el deseo de saber” (p.10,1997). A quien se sienta así, hoy le digo, ¡Feliz día maestro de todos los tiempos!

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