Estados Unidos conmemora este viernes los 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, una fecha que permanece como uno de los episodios más traumáticos de la historia reciente y que cada año vuelve a reunir en Nueva York a familiares, sobrevivientes, autoridades y ciudadanos en actos destinados a preservar la memoria de quienes perdieron la vida.
El epicentro de las conmemoraciones se encuentra en Nueva York, donde familiares de las víctimas participan de la ceremonia por el 25.º aniversario en la plaza del National September 11 Memorial & Museum. Como ocurre tradicionalmente, los nombres de las personas asesinadas serán leídos en voz alta por familiares. La ceremonia incorpora además siete momentos de silencio para recordar los principales momentos de aquella mañana: los impactos contra las Torres Gemelas, sus posteriores colapsos, el ataque contra el Pentágono y la caída del vuelo 93 en Pensilvania. Este año también se rinde homenaje a quienes fallecieron posteriormente como consecuencia de enfermedades y lesiones relacionadas con los atentados.
La cifra de víctimas permite dimensionar la magnitud de aquella jornada. Los ataques perpetrados el 11 de septiembre de 2001 dejaron 2.977 muertos, sin contar a los 19 terroristas que secuestraron los cuatro aviones utilizados en la operación. De ese total, 2.753 personas murieron en Nueva York, 184 en el ataque contra el Pentágono y 40 pasajeros y tripulantes perdieron la vida cuando el vuelo 93 se estrelló cerca de Shanksville, Pensilvania. Más de 6.000 personas resultaron heridas.
Los atentados fueron ejecutados por 19 miembros de Al Qaeda, que secuestraron cuatro vuelos comerciales. Dos aviones fueron estrellados deliberadamente contra las Torres Gemelas del World Trade Center, un tercero impactó contra el Pentágono y el cuarto terminó cayendo en un campo de Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control de la aeronave.
La secuencia de aquella mañana quedó grabada para siempre en la memoria estadounidense. A las 8:46, el vuelo 11 de American Airlines impactó contra la Torre Norte; a las 9:03, el vuelo 175 de United Airlines golpeó la Torre Sur. A las 9:37, el vuelo 77 de American Airlines alcanzó el Pentágono. La Torre Sur colapsó a las 9:59 y el vuelo 93 se estrelló a las 10:03 en Pensilvania. Veinticinco minutos después, a las 10:28, cayó la Torre Norte.
Entre quienes murieron se encontraban cientos de integrantes de los servicios de emergencia que ingresaron a las zonas afectadas mientras miles de personas intentaban escapar. El Departamento de Bomberos de Nueva York perdió a 343 de sus miembros y las consecuencias sobre los socorristas se extendieron durante las décadas posteriores debido a enfermedades asociadas a la exposición a los residuos y al polvo del World Trade Center.
La conmemoración de este año también busca mirar más allá de las imágenes de destrucción que definieron aquel día. El Memorial del 11-S plantea el aniversario como una oportunidad para transmitir a las nuevas generaciones no solo la dimensión de la tragedia, sino también las historias de valentía, solidaridad y servicio que surgieron durante las labores de rescate y recuperación. El museo estima que unos 100 millones de estadounidenses son demasiado jóvenes para recordar personalmente lo ocurrido en 2001.
En Nueva York se desarrollan además diferentes actividades conmemorativas y de servicio comunitario. Entre ellas figura un homenaje digital impulsado por la ciudad para recuperar historias de neoyorquinos que participaron en las tareas de rescate, asistencia y recuperación después de los ataques. La iniciativa busca llevar la memoria más allá del sitio del antiguo World Trade Center y reconocer a quienes ayudaron durante los días, semanas y meses posteriores a la tragedia.
A un cuarto de siglo de los atentados, el 11-S continúa teniendo consecuencias que trascienden a las casi 3.000 víctimas de aquel día. La tragedia transformó las políticas de seguridad de Estados Unidos, modificó los controles aeroportuarios y dio paso a conflictos militares y debates sobre vigilancia y seguridad nacional que marcaron buena parte de las décadas siguientes.
Pero en esta jornada, el centro de las ceremonias vuelve a estar en los nombres y en las historias personales. Veinticinco años después, Estados Unidos vuelve a detenerse para recordar a quienes no regresaron a sus hogares, a los trabajadores de emergencia que perdieron la vida intentando salvar a otros y a una generación que creció bajo la sombra de un acontecimiento que cambió para siempre la historia del país.




