Olimpia perdió 4-1 ante el ganable Vasco da Gama en el Defensores del Chaco, quedó eliminado de la Copa Sudamericana y protagonizó una de esas noches vergonzosas que deberían provocar una profunda revisión en todo el club.
El partido arrancó con un ida y vuelta interesante. Vasco generaba mayor peligro y ya había avisado con una ocasión clara de Andrés Gómez que Gastón Olveira logró contener. Pero a los 15 minutos llegó el golazo de Esteban Matus: giro, espacio y un zurdazo formidable al ángulo para poner a Olimpia en ventaja.
A partir de ahí, sin embargo, apareció el Olimpia de siempre. Generó algunas acciones, pero nuevamente parecía que debía pedir permiso para patear al arco, y como de costumbre, el permiso le fue denegado. Con el correr de los minutos perdió fluidez, seguridad y concentración. Vasco aprovechó el regalo: Thiago Mendes empató a los 28 y David Correa completó la remontada a los 35. En apenas unos minutos, toda la estructura del equipo de Pablo “Vitamina” Sánchez se desplomó.
Lo más lamentable fue la reacción. Olimpia suele despertarse cuando está abajo en el marcador; esta vez, cuando todavía había tenido la ventaja, reaccionó al revés. No hubo sagacidad, rebeldía ni actitud. Sus ataques se transformaron en un aluvión nervioso, descoordinado y absolutamente improductivo.
Se suponía que el segundo tiempo debía pertenecerle al Decano. Fue al revés. Vasco dominó las acciones y estuvo más cerca del tercero que Olimpia del empate. Olveira sostuvo lo que pudo, mientras la defensa volvía a exhibir lentitud y desconexión. Tras la pausa de hidratación, Adson clavó el 3-1 a los 70 minutos. Después, Claudio Spinelli sentenció la humillación a los 83.
Olimpia hizo todo mal. No corrigió errores defensivos, su mediocampo careció de personalidad y su ataque fue, prácticamente, un holograma. No apareció un referente capaz de tomar la posta. Tampoco el planteamiento de Vitamina Sánchez funcionó ni las respuestas desde el banco alcanzaron para modificar el desastre.
Vasco, un rival frágil y en zona de descenso en Brasil, necesitó muy poco para llevarse un resultado gigantesco. Olimpia, en cambio, volvió a demostrar una ineptitud preocupante. Si esta era la prioridad del semestre, jugadores y cuerpo técnico dejaron claro que hoy no están a la altura de representar una camiseta tan pesada como la franjeada.




