En medio de un clima político tenso, marcado por críticas y un comentado boicot atribuido a sectores sindicales vinculados al candidato Arnaldo Samaniego, el intendente de Asunción, Luis Bello, decidió avanzar igual. Y lo hizo apuntando a uno de los problemas más visibles y sensibles de la capital: la limpieza de sus calles.
Este viernes, la Municipalidad desplegó una masiva jornada de limpieza y hermoseamiento en distintos puntos de la ciudad, con la participación de cientos de funcionarios. La particularidad fue el alcance del operativo: no solo se movilizó al personal de aseo urbano, sino también a funcionarios administrativos, en una decisión que evidenció la prioridad puesta en recuperar espacios públicos clave.
Las tareas se concentraron en zonas estratégicas como los paseos centrales de las avenidas Boggiani, España y Mariscal López, además de puntos neurálgicos como el Mercado 4 y el Mercado de Abasto, históricamente señalados por problemas de residuos y desorden.
El dato no menor es que cerca del 80% del personal municipal salió a las calles. Esta decisión, tomada por instrucción directa de Bello, generó cuestionamientos inmediatos desde distintos sectores, que criticaron la paralización de funciones administrativas.
Sin embargo, desde otra lectura, el operativo también expone una señal política clara: aun en medio de presiones, críticas y maniobras que buscarían entorpecer la gestión, la administración decidió avanzar sobre una de las demandas más urgentes de la ciudadanía.
Porque más allá de la discusión política, hay un hecho concreto: la limpieza de Asunción es una de las tareas más críticas y postergadas, y requiere acciones visibles y contundentes. En ese contexto, la jornada impulsada por Bello marca un intento de intervención directa en el problema.
El debate queda abierto. Para algunos, una medida necesaria ante la urgencia; para otros, una acción discutible en su forma. Pero lo cierto es que, a pesar del ruido político y los intentos de freno, la Municipalidad salió a la calle y puso en marcha un operativo que apunta a uno de los déficits más notorios de la capital.




