Desde cuentas de redes sociales vinculadas al periodista Bruno Masi se difundió un video en el que una joven utiliza imágenes del depósito de una escuela y las presenta como si se tratara de aulas en funcionamiento de la Escuela Elizardo Aquino, ubicada en la ciudad de Horqueta.
Con frases como “en estas aulas estudian los niños en Paraguay”, la joven, en un tono pretendidamente irónico y con la sola intención de obtener reacciones en redes, muestra el depósito como si fuera el espacio donde los alumnos asisten a clases.
El ministro de Educación y Ciencias, Luis Ramírez, compartió fotografías actuales del establecimiento y confirmó que el lugar exhibido en el video dejó de utilizarse como aula hace al menos tres años.
Acciones de este tipo afectan un principio básico del ejercicio periodístico: la obligación de verificar la información antes de difundirla, especialmente cuando se trata de comunicadores con trayectoria, ya que el público que consume sus contenidos presume un estándar profesional más alto.
Lo ocurrido no constituye solo un desliz aislado, sino un ejemplo de prácticas que pueden erosionar la confianza pública y alimentar la sospecha de que ciertos discursos priorizan la provocación por encima de la precisión, además de tirar por la borda años de carrera en un caso y desmantelar las bases de una posible trayectoria en otro.







