El presidente de la República, Santiago Peña, anunció que su gobierno ingresará en una etapa de mayor exigencia para los integrantes del Gabinete, en un contexto donde también comenzó a instalarse el debate sobre el futuro del sistema tributario paraguayo.
Durante sus declaraciones, el mandatario planteó la necesidad de encarar, a mediano y largo plazo, una eventual reforma fiscal orientada a una mayor progresividad, es decir, que los sectores de mayores ingresos asuman una carga impositiva más elevada. No obstante, aclaró que este tipo de cambios no será implementado durante su actual mandato.
“Eventualmente, de acá a 10 años, el Paraguay debería hacer un reajuste tributario”, señaló Peña, al tiempo de subrayar que cualquier modificación deberá analizarse con cautela, teniendo en cuenta el ritmo de crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica del país.
Sin embargo, el planteamiento abre un debate sensible en torno a uno de los principales activos de Paraguay: su sistema impositivo competitivo, que ha sido clave para atraer inversiones en los últimos años. Especialistas advierten que cualquier reforma que implique un aumento de la presión tributaria podría afectar ese atractivo, especialmente en un contexto regional donde varios países compiten por captar capitales con regímenes fiscales más agresivos.
En ese sentido, el desafío para el país será encontrar un equilibrio entre avanzar hacia un esquema más equitativo en términos fiscales, sin poner en riesgo las condiciones que han posicionado a Paraguay como un destino favorable para la inversión, el desarrollo productivo y la generación de empleo.




