Nacional dio un golpe de autoridad en Barrio Obrero y derrotó con contundencia por 3-0 a Libertad. La Academia fue superior durante gran parte del encuentro, mostró contundencia en los momentos decisivos y confirmó que tiene argumentos suficientes para meterse de lleno en la pelea por el título.
Pero sería injusto decir que Libertad fue un simple espectador. El Gumarelo también jugó, atacó y tuvo varias oportunidades para cambiar la historia. En algunas acciones le faltó fortuna y en otras, simplemente, apareció el eterno problema de la definición. Libertad tuvo sus momentos, buscó el arco rival y hasta llegó a poner en aprietos a Nacional, pero la diferencia estuvo en que la Academia fue mucho más efectiva.
El partido comenzó a inclinarse rápidamente. A los seis minutos, Hugo Adrián Benítez convirtió de penal el 1-0, luego de una mano de Robert Rojas dentro del área. El gol obligó a Libertad a asumir mayores riesgos y buscar protagonismo, algo que hizo durante varios pasajes del primer tiempo.
El equipo de Nelson Haedo Valdez tuvo mayor posesión y generó algunas aproximaciones importantes. Giménez y Sanabria exigieron a Santiago Rojas, mientras Nacional también respondió con ataques peligrosos que encontraron una buena resistencia de Rodrigo Morínigo.
En el complemento, Libertad salió decidido a buscar el empate. Elvio Vera estuvo muy cerca de conseguirlo con un remate que sacudió el travesaño. Parecía que el Gumarelo podía encontrar el camino, pero entonces llegó otro golpe.
Un error de Álvaro Campuzano en un intento de despeje dejó el balón servido para Leandro Meza, que no perdonó y estableció el 2-0. A partir de allí, Libertad comenzó a desinflarse. Los cambios no lograron mejorar al equipo y, con el conjunto repollero completamente lanzado al ataque, Hugo Iván Valdez aprovechó una gran asistencia de Richard Prieto para sentenciar la goleada a los 81 minutos.
La derrota deja a Libertad en una situación incómoda. Venía realizando un buen torneo, pero ahora se queda enfrascado en la tabla y no pudo aprovechar la frenada que tuvo 2 de Mayo. Tiene plantel para pelear el campeonato, nadie puede discutirlo, pero comienza a dar la sensación de que el combustible no alcanza para llegar hasta el final.
Ahora la responsabilidad recae sobre Nelson Haedo Valdez. Con el correr de los partidos se verá si tiene las herramientas y las condiciones para conducir a un equipo que durante los últimos años se acostumbró a levantar títulos.
Nacional, mientras tanto, mandó un mensaje claro: está vivo, tiene fútbol, contundencia y quiere pelear hasta el final.




