Olimpia ganó 2-1 a Ameliano, remontó un partido que se le había complicado, pero sería un error dejarse engañar por el resultado. El equipo de Pablo “Vitamina” Sánchez volvió a mostrar una realidad que ya dejó de ser novedad: tiene la pelota, avanza, se instala en campo rival, pero cuando llega el momento de hacer daño parece necesitar un permiso especial para patear al arco.
Durante el primer tiempo, Olimpia fue incisivo y tuvo el control territorial. Atacó por las bandas, empujó a Ameliano contra su área y tuvo varias aproximaciones, pero todo terminó en lo mismo: mucho movimiento y poquísimo peligro. No hubo un solo remate que realmente hiciera temblar al arquero rival. La posesión se convirtió otra vez en un ejercicio casi estéril.
Y mientras Olimpia acumulaba pases, Ameliano, con muchísimo menos, encontraba caminos para complicarlo. La “V Azulada” incluso llegó a convertir, aunque el tanto fue posteriormente invalidado. Era la muestra perfecta de un partido en el que el dominio franjeado no se traducía en superioridad real.
En el complemento, la historia parecía condenada a repetirse hasta que Sánchez empezó a mover las piezas. Los ingresos de Sebastián Ferreira, Richard Sánchez, Eduardo Delmás y Hugo Sandoval le dieron a Olimpia una energía que los titulares no habían conseguido transmitir. Paradójicamente, los que entraron terminaron haciendo mucho más que varios de los que habían comenzado.
Pero Ameliano golpeó primero. Estivel Moreira aprovechó una gran acción de Carlos Favero y puso el 1-0 a los 69 minutos. Y ahí, como tantas veces, Olimpia necesitó recibir el golpe para reaccionar. Apenas un minuto después, Ferreira apareció para empatar de cabeza tras un excelente centro de Alan Rodríguez.
El empate cambió el escenario. Olimpia se lanzó con mayor decisión y Sandoval, otro de los revulsivos, terminó marcando el 2-1 tras una asistencia de Richard Sánchez. Esta vez sí apareció el equipo que había estado escondido durante buena parte de la noche.
Pero hay nombres que siguen siendo una preocupación. Braian Romero volvió a tener una actuación absolutamente insuficiente. Corre, pelea y se mueve, pero eso no alcanza. Un delantero contratado con un salario importante debe aportar goles, peligro y soluciones. Hasta ahora, Romero no justifica lo que cobra ni representa una pieza determinante para Olimpia. Su producción es demasiado pobre.
Tampoco estuvo a la altura el lateral izquierdo Rodríguez, demasiado impreciso y errático durante buena parte del encuentro. Olimpia necesita más seguridad y claridad desde ese sector.
La remontada maquilla varias carencias, pero no las elimina. Olimpia ganó, sí. Sin embargo, sigue necesitando demasiado de los cambios y, sobre todo, de un golpe para despertarse. Contra Ameliano alcanzó. En partidos más exigentes, semejante receta puede salir carísima.




