Cerro Porteño derrotó 1-0 a San Lorenzo y estole permite recuperar algo de terreno en el Clausura. Sin embargo, el Ciclón volvió a exhibir una versión bastante conocida: gana, controla por momentos, pero cuando tiene la posibilidad de liquidar un partido parece conformarse demasiado pronto.
Cerro tuvo un comienzo favorable y aprovechó rápidamente una de las primeras oportunidades. A los 11 minutos, Juan Manuel Iturbe apareció para empujar al fondo del arco una gran jugada colectiva que comenzó por izquierda con Guillermo Benítez. El atacante, que volvió a la titularidad, solo disputó la primera etapa, pero le alcanzó para marcar la diferencia.
Antes del gol, Jonatan Torres había desperdiciado un penal, detenido por Luis Franco. Con San Lorenzo mostrando muy poco durante buena parte del primer tiempo, parecía que Cerro tenía todo servido para encaminar una victoria cómoda.
En la segunda etapa, el Rayadito cambió la actitud y comenzó a atacar con mucha mayor insistencia. Cerro, en lugar de responder con contundencia y buscar el segundo, se preocupó demasiado por manejar la pelota. La posesión pasó a ser casi un objetivo en sí mismo, cuando lo que necesitaba era atacar los espacios y terminar de sepultar a un rival que había mostrado enormes limitaciones.
San Lorenzo incluso tuvo otra inmejorable oportunidad desde los doce pasos. Alex Álvarez se hizo cargo del penal tras una mano de Guillermo Benítez, pero la ejecución terminó por las nubes. El visitante no aprovechó el regalo y Cerro respiró.
El Rayadito siguió insistiendo y obligó a trabajar al debutante Ángel Martínez, mientras Ferreira y Ángel Benítez también tuvieron una ocasión clarísima que no pudieron conectar. Cerro, por su parte, tuvo posibilidades para liquidar, pero volvió a fallar en lo mismo: determinación y precisión.
Y ahí aparece la gran duda. ¿Fue conformismo o fue Palmeiras?
Es imposible no pensar que la cabeza de varios jugadores ya estaba puesta en el miércoles. El duelo de vuelta de los octavos de final de la Libertadores está a la vuelta de la esquina y Cerro seguramente administró energías. Pero una cosa es regular esfuerzos y otra muy diferente es renunciar a buscar el segundo gol.
El Ciclón ganó y eso es indiscutible. Pero ante San Lorenzo dejó la sensación de que pudo hacer mucho más. Quizás contra Palmeiras necesite justamente lo contrario: un equipo despierto, agresivo y decidido. Porque si Cerro vuelve a levantar el pie del acelerador
cuando tiene al rival contra las cuerdas, el Verdao no tendrá la misma piedad que el Rayadito.




