La condena a 37 años de prisión del narcotraficante brasileño Lindomar Reges Furtado volvió a poner bajo la lupa las presuntas conexiones políticas y de protección que habrían rodeado al esquema criminal que operaba entre Paraguay y Brasil, y que salpica directamente al exministro del Interior Arnaldo Giuzzio.
La sentencia fue dictada por un Tribunal Federal del Estado de Río de Janeiro en el marco de la Operación Turf, encabezada por la Policía Federal brasileña. Furtado, de 46 años, llegó a ser considerado uno de los criminales más buscados de la región por su rol dentro de una estructura transnacional vinculada al uruguayo Sebastián Marset.
De acuerdo con las investigaciones, Lindomar Reges Furtado se movía en Paraguay como una pieza clave de la organización criminal, utilizando el Alto Paraná como uno de sus principales centros de operaciones. Sin embargo, uno de los episodios que más sospechas generó ocurrió en 2022, cuando el brasileño logró escapar minutos antes de un allanamiento realizado por agentes de la Senad y el Ministerio Público en su lujosa residencia ubicada en el Paraná Country Club de Hernandarias.
La fuga nunca pasó desapercibida para los investigadores. Con el avance de las pesquisas surgieron indicios sobre posibles filtraciones de información privilegiada que habrían permitido al capo brasileño abandonar el lugar antes de la llegada de las autoridades.
En ese contexto apareció el nombre del exministro del Interior Arnaldo Giuzzio, actualmente procesado por presuntos vínculos con figuras del narcotráfico. Los investigadores sostienen que Furtado mantenía una relación directa con Marcus Vinicius Espíndola Marqués de Padua, otro presunto capo narco detenido en Brasil y conocido por su cercanía con Giuzzio durante el gobierno de Mario Abdo Benítez.
El Ministerio Público paraguayo solicitó recientemente incorporar como prueba en el juicio contra el exministro los datos extraídos del teléfono celular de Lindomar Reges Furtado. Los dispositivos fueron incautados durante el operativo realizado en Hernandarias, pese a que el narcotraficante consiguió huir antes del procedimiento.
Según la hipótesis fiscal, existirían elementos que apuntan a que Giuzzio habría recibido “regalos” por parte de Lindomar Reges Furtado y que, a cambio, pudo haber facilitado información sensible de inteligencia utilizada para alertar sobre operativos en curso. Esa sospecha cobra fuerza especialmente por la forma en que el brasileño consiguió escapar del barrio cerrado momentos antes del allanamiento.
Mientras la Justicia brasileña ya condenó a Furtado como integrante de una poderosa red de narcotráfico regional, en Paraguay las investigaciones buscan determinar hasta qué punto existió protección política o filtración de datos desde organismos de seguridad del Estado.




