El Gobierno avanza en la regularización de inmuebles de la reforma agraria y prevé la entrega de otros 450 títulos de propiedad en la zona.
Un total de 220 familias del asentamiento Belén, ubicado en el distrito de Tacuaras, departamento de Ñeembucú, recibieron las adjudicaciones de sus tierras en un acto encabezado por el vicepresidente de la República, Pedro Alliana, el presidente del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT), Francisco Ruiz Díaz, y autoridades locales.
La entrega representa un paso significativo para centenares de pobladores que durante años aguardaron la regularización de los inmuebles que ocupan y trabajan, en muchos casos desde hace varias décadas.
Desde el Gobierno destacaron que esta acción forma parte de un proceso más amplio de formalización de la tenencia de la tierra impulsado por el INDERT, con el objetivo de brindar seguridad jurídica a las familias rurales y fortalecer las condiciones para el desarrollo productivo de las comunidades.
Las 220 adjudicaciones entregadas forman parte de un paquete de aproximadamente 450 títulos de propiedad que serán otorgados próximamente en la zona, permitiendo avanzar en una problemática histórica vinculada a la regularización de tierras de la reforma agraria.
Autoridades presentes señalaron que el proceso permitirá saldar una deuda pendiente de más de 40 años con numerosas familias campesinas, que hasta ahora no contaban con la documentación necesaria para acreditar formalmente la posesión de sus parcelas.
La adjudicación constituye además un requisito fundamental para que los beneficiarios puedan acceder a créditos, programas estatales de apoyo a la producción y otras herramientas orientadas al fortalecimiento de la economía familiar rural.
Durante el acto, las autoridades resaltaron la importancia de continuar acelerando los procesos de titulación en diferentes puntos del país, con el propósito de garantizar que más familias accedan a la seguridad jurídica sobre las tierras que ocupan y trabajan desde hace años.
Con esta entrega, el asentamiento Belén inicia una nueva etapa marcada por la formalización de la propiedad y la expectativa de que, en los próximos meses, más familias de la comunidad puedan recibir sus respectivos títulos, poniendo fin a décadas de incertidumbre sobre la tenencia de la tierra.




