Desde el sexenio del primer gobierno del partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) encabezado por el veterano político comunista Andrés Manuel López Obrador (AMLO), era un secreto a voces (no sólo en México) que Obrador no sólo era muy permisivo con los mega-carteles de la droga, sino que definitivamente su propio gobierno estaba profundamente vinculado con múltiples organizaciones del crimen organizado trasnacional, la mayor prueba de ello fue su política de seguridad de “abrazos, no balazos”, el saludo con beso a la madre del poderoso Joaquín “El Chapo” Guzmán y la no menos descarada orden de liberación de “El Chapito” (Ovidio Guzmán). Y ni hablar, de toda la trama de corrupción, defalco al estado mexicano ampliamente detallada en el libro “Ni Venganza Ni Perdón” de Julio Scherer y Jorge Fernández, publicado este 2026.
Claro está, la mayor parte del gobierno de Obrador transcurrió durante el mandato del senil Presidente Joe Biden en la Casa Blanca y la súper Fiscal Kamala Harris, esta última ampliamente conocida por su la profundidad de su discurso con alto vuelo intelectual marcado por sus recurrentes risotadas. Ese fue el contexto marco donde tuvo lugar el mandato de AMLO, pero las cosas cambiaron para su sucesora la Dra. Claudia Sheinbaum.
La delfina de AMLO, Sheinbaum, se topó con Donald Trump en la Casa Blanca y su política exterior -aunque muy errática en muchos aspectos- algo si la ha distinguido, el protagonismo marcado por EEUU de vuelta en la liza internacional y concretamente en las Américas. Sus dos más grandes hitos en lo que va de este convulso 2026: la anulación de la concesión de la empresa Panamá Port Company (PPC) filial del grupo sínico CK Hutchison Holdings Limited (conglomerado multinacional con sede en Hong Kong) y la extracción de Maduro. Quedando México y Cuba como los dos grandes puntos pendientes dentro de la agenda del Secretario de Estado Marco Rubio.
No obstante, desde AMLO y lo que va de Sheinbaum, la valerosa senadora del PAN Lili Tellez, ahora recientemente acompañada por otro miembro de su mismo partido Ricardo Anaya, además de Alejandro “Alito” Moreno del PRI, han sido las voces más enérgicas que han denunciado en reiteradas ocasiones el carácter narco-criminal de MORENA y sus dos gobiernos: el de AMLO y el Sheinbaum.
Por ello no fue de extrañar que el Departamento de Justicia de EEUU, concretamente la Fiscalía del Distrito Sur del Estado de Nueva York solicitó a la Secretaría Relaciones Exteriores de los Estados Unidos Mexicanos la extradición de nada más y nada menos que el Gobernador en funciones del Estado de Sinaloa Rubén Rocha Moya, además del Senador por ese mismo Estado Enrique Insunza, el Alcalde Juan de Dios Gámez, además de otros altos cargos, todos miembros del oficialista e izquierdista partido MORENA. La mandataria optó por una táctica dilatoria, su primera reacción fue pedir a la Fiscalía de Nueva York pruebas “contundentes e irrefutables”, que en caso que dicho órgano no cumpla, señaló que la acusación “el objetivo es político y no vamos a permitir intromisión e injerencia en México”.
Lo cierto del caso, es que la novela a lo interno de México ha quedado brevemente en el ámbito de la Fiscalía General de la República, órgano que apenas la semana pasada abrió una investigación a los diez (10) políticos oficialistas solicitados por EEUU, ello obligó a que Rocha Moya se separara momentáneamente de su cargo para no interferir en las investigaciones, pero lo hizo de una manera grotesca y sin ningún pudor, pues, en pleno acto de investidura Yeraldine Bonilla, la presentó como una “meserita de una lonchería”. Sin duda, Bonilla posee una notable profundidad y nivel de experticia en gestión pública la dos veces Diputada Estadal por MORENA y actual Gobernadora Interina de Sinaloa.
A la par de toda esta trama, desde Washington el Presidente Donald Trump descarga fuego de alto calibre al declarar desde la Casa Blanca que “los carteles son los que gobiernan México”, con lo cual, desnudó a la mandataria Sheinbaum, reducida a un simple títere de los carteles del narcotráfico mexicanos. En fin, todo indica que esta historia apenas comienza, la actual Presidente de México Claudia Sheinbaum está en la que es seguramente la mayor coyuntura de su gobierno: entregar a los morenistas solicitados por EEUU y lo que implicaría una ruptura con la base amlista (principal sostén de su gobierno) o; protegerlos al precio de enfrentarse a Washington y concretamente a Donald Trump. Pero sólo en tiempo nos dirá cual fue la opción que tomó la Presidente Sheinbaum.




