Un reciente informe sobre perspectivas económicas para América Latina y el Caribe muestra un escenario heterogéneo en la región, con países que lideran el crecimiento y otros que enfrentan fuertes desaceleraciones. El cuadro, elaborado por el Banco Mundial con datos actualizados al 6 de abril de 2026, permite identificar tendencias claras de cara a los próximos años.
En la parte más alta del ranking, sobresale con amplia diferencia Guyana, que registra cifras extraordinarias impulsadas por su industria petrolera: tras crecer 63,3% en 2022 y 33,8% en 2023, mantiene proyecciones muy elevadas con 43,8% en 2024 y un todavía sólido 15,4% en 2025. Para 2027, incluso se proyecta un rebote hasta 23,5%, consolidándose como la economía de mayor expansión en la región.
Otros países con desempeños destacados, aunque en una escala mucho menor, son República Dominicana (5,0% en 2024 y 4,4% proyectado para 2027), Costa Rica (4,6% en 2025) y Nicaragua (4,9% en 2025). También Guatemala y Panamá muestran crecimientos sostenidos en torno al 3% al 4%, reflejando cierta estabilidad macroeconómica.
En contraste, el informe evidencia casos preocupantes. Bolivia presenta una clara tendencia negativa, con una caída proyectada de -2,1% en 2025 y -3,2% en 2026, antes de un eventual rebote en 2027. Haití continúa en terreno contractivo con -4,2% en 2024 y -2,7% en 2025, mientras que Jamaica también registra cifras negativas en el corto plazo. Argentina, por su parte, muestra volatilidad: tras caídas en 2023 (-1,9%) y 2024 (-1,3%), proyecta una recuperación en torno al 4% desde 2025.
En este contexto, Paraguay aparece como uno de los casos más sólidos de la región en términos de crecimiento sostenido. Luego de un 2022 sin expansión (0,0%), el país experimenta un fuerte repunte con 5,3% en 2023 y 4,7% en 2024. Las proyecciones se mantienen altas con 6,6% en 2025, posicionándolo entre las economías más dinámicas del continente en ese período.
Para los años siguientes, si bien se prevé una moderación, Paraguay seguiría creciendo a un ritmo saludable: 4,4% en 2026 y 4,2% en 2027. Estas cifras lo ubican por encima del promedio regional y lo consolidan como una economía estable dentro de un entorno latinoamericano marcado por la disparidad.
El informe deja en evidencia una región fragmentada, donde el crecimiento depende en gran medida de factores estructurales y sectores específicos. Mientras algunos países capitalizan recursos estratégicos o políticas macroeconómicas consistentes, otros continúan enfrentando desequilibrios que limitan su desarrollo.





