El debate sobre la cobertura de tratamientos oncológicos en Paraguay suma un nuevo capítulo con el proyecto impulsado por el diputado Miguel Ángel Del Puerto, quien plantea cerrar lo que define como una “laguna interpretativa” en la legislación vigente. La iniciativa busca obligar a las empresas de medicina prepaga a cubrir la cirugía de reconstrucción mamaria en pacientes con cáncer, dejando en claro que no se trata de un procedimiento estético, sino de una parte esencial del proceso de recuperación.
El proyecto propone modificar la Ley N° 3331/2007 y su ampliación, la Ley N° 6949/2022, normas que actualmente garantizan la cobertura de tratamientos como la mastectomía, pero que, según el legislador, permiten interpretaciones que terminan perjudicando a las pacientes al momento de acceder a la reconstrucción. En la práctica, esta situación ha derivado en negativas por parte de aseguradoras, que catalogan la intervención como opcional o estética.
La propuesta es clara en su alcance: establece que la reconstrucción mamaria debe ser considerada parte de la rehabilitación integral de la paciente oncológica. Esto incluye no solo la reconstrucción del seno, sino también del pezón y la aréola, además de la provisión de prótesis y expansores, cubriendo así todo el proceso médico necesario para la recuperación física y emocional de la mujer.
Uno de los puntos más contundentes del proyecto es la prohibición expresa a las empresas de medicina prepaga de excluir este tipo de procedimientos de sus planes. De aprobarse, la reconstrucción mamaria pasaría a ser reconocida formalmente como una prestación médica reparadora, obligatoria tanto en el sistema público como en el privado, eliminando cualquier margen de discrecionalidad por parte de las aseguradoras.
Del Puerto sostiene que la iniciativa responde a una necesidad urgente en materia de salud pública. El cáncer de mama continúa siendo la principal causa de muerte por tumores en mujeres en Paraguay, lo que, a su criterio, obliga a repensar no solo el acceso a tratamientos que salvan vidas, sino también aquellos que permiten una verdadera recuperación integral.
Más allá del aspecto médico, el proyecto introduce un debate de fondo: hasta qué punto el sistema de salud —público y privado— debe garantizar no solo la supervivencia, sino también la calidad de vida de los pacientes. En ese marco, la propuesta apunta a establecer un criterio más amplio y humano, donde la reconstrucción deje de ser vista como un lujo y pase a ser entendida como parte inseparable del tratamiento.




