Hasta hace apenas unos días, el Banco Central del Paraguay (BCP) era blanco de constantes cuestionamientos por parte de ABC Color. Sus informes eran puestos en duda, sus funcionarios señalados y sus explicaciones presentadas como insuficientes. Sin embargo, tras la divulgación de una respuesta del regulador sobre Banco Atlas, el diario parece haber recuperado repentinamente la confianza en la institución que venía desacreditando.
El contraste resulta evidente. Durante las últimas semanas, ABC cuestionó la transparencia del BCP, sus mecanismos de supervisión y la credibilidad de sus autoridades en publicaciones relacionadas con otras entidades financieras. Pero el 21 de octubre, cuando difundió las conclusiones de un pedido de informes sobre Atlas, adoptó una postura completamente diferente.
La ausencia de nuevas sanciones administrativas fue presentada prácticamente como una victoria del banco y una derrota para quienes impulsaron los cuestionamientos desde el Congreso. Aquello que hasta entonces requería explicaciones adicionales y generaba sospechas pasó a ser aceptado como una conclusión prácticamente definitiva.
Sin embargo, el propio informe del BCP reconoce antecedentes que merecen atención. Banco Atlas recibió multas de 200 y 50 salarios mínimos en 2017 por incumplimientos relacionados con su actividad fiduciaria, sanciones que quedaron firmes y fueron confirmadas judicialmente en 2021. También existen advertencias anteriores del regulador sobre riesgos legales y reputacionales vinculados con determinadas operaciones.
A esto se suma una investigación penal que involucra a la cúpula de la entidad. Miguel Ángel “Miki” Zaldívar, presidente de Banco Atlas y esposo de Natalia Zuccolillo, directora de ABC Color, junto con otros directivos, enfrenta una acusación fiscal por presunto lavado de dinero, con pedido de juicio oral y público. El 19 de octubre de 2026, además, el Ministerio Público dispuso abrir otra investigación por posibles hechos de lavado de activos identificados a partir de antecedentes de la causa original.
Por consiguiente, la ausencia de nuevas sanciones administrativas no significa que hayan desaparecido los antecedentes regulatorios ni los procesos judiciales pendientes. Presentar una conclusión puntual como si resolviera todos los cuestionamientos constituye una interpretación incompleta de la situación.
La cuestión de fondo es la diferencia de criterios aplicada por ABC. Cuando el BCP responde sobre otras entidades financieras, sus actuaciones merecen desconfianza. Cuando el informe se refiere a Atlas, la palabra del regulador pasa a ser prácticamente incuestionable.
La independencia institucional no puede depender de la conveniencia de un grupo empresarial ni de los intereses que un medio decida defender. El Banco Central debe actuar con el mismo rigor frente a todas las entidades, y el periodismo debería exigir exactamente lo mismo.
Un BCP independiente no es aquel que responde como determinados sectores esperan, sino aquel que cumple sus funciones sin importar qué banco se encuentre bajo supervisión. Lo contrario es pretender un regulador a medida.




