La Asociación de Instituciones Educativas Privadas del Alto Paraná sostiene que la propuesta de María Judith Turriaga promueve la formación integral, el respeto a la dignidad humana y la prevención del abuso. Además, cuestiona las críticas basadas en interpretaciones aisladas de los materiales.
La Asociación de Instituciones Educativas Privadas del Alto Paraná (AIEPAP) emitió un comunicado en el que defendió el programa Educación de la Sexualidad y la Afectividad, desarrollado por María Judith Turriaga, y rechazó categóricamente que su contenido tenga como finalidad promover el machismo o justificar la violencia contra las mujeres.
Bajo el título “Educar para amar, no para la violencia”, la organización afirmó que su postura se fundamenta en el conocimiento de los objetivos y contenidos del programa, así como en la experiencia acumulada por instituciones educativas que lo incorporaron desde 2018 como complemento de la propuesta curricular del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).
Según el comunicado, el programa plantea una formación integral que contempla las dimensiones biológica, psicológica, afectiva, social y moral de la sexualidad humana. La asociación señala que su enfoque está centrado en la dignidad de cada persona y rechaza la utilización del ser humano como objeto de placer, manipulación, abuso o violencia.
Entre sus principales objetivos, la AIEPAP destaca la enseñanza a niños y adolescentes sobre el cuidado del cuerpo, la comprensión de las emociones, el desarrollo de virtudes y el ejercicio responsable de la libertad. También menciona la importancia de construir relaciones basadas en el amor, el compromiso, el respeto mutuo y la dignidad, además de promover límites personales para prevenir situaciones de abuso.
Contenidos adaptados a la edad
La asociación sostiene que esta formación debe comenzar desde la primera infancia, con contenidos adecuados a cada etapa del desarrollo y nivel de maduración. En ese proceso, reconoce a los padres como los primeros responsables de la formación de sus hijos.
Respecto a los cuestionamientos que recibió el programa por posibles concepciones estereotipadas sobre los roles de hombres y mujeres, el comunicado considera que esas observaciones, por sí solas, no demuestran que la propuesta busque fomentar el machismo, justificar la violencia o promover la subordinación femenina.
En ese sentido, la organización pide que los materiales sean examinados en su totalidad y dentro de su contexto, con rigor y objetividad, antes de formular conclusiones sobre su contenido y finalidad.
Cuestionamientos a las críticas políticas
Otro de los puntos señalados por la AIEPAP es la participación de referentes políticos que expresaron públicamente sus opiniones sobre el programa. La asociación manifestó su preocupación por lo que considera posicionamientos asumidos sin un conocimiento suficiente de los contenidos y fundamentos de la propuesta.
El comunicado advierte que las interpretaciones descontextualizadas pueden distorsionar el propósito educativo de los materiales y afectar la credibilidad de la iniciativa. Por ello, reclama que el debate se desarrolle mediante una revisión integral de los contenidos, en lugar de formular acusaciones a partir de fragmentos aislados.
La declaración concluye con una defensa del respeto a la dignidad humana como principio central de la educación y sintetiza su postura en una frase: “Educar para amar es educar en el respeto a la dignidad humana. El verdadero amor no justifica el abuso, la subordinación ni ninguna forma de violencia”.
El pronunciamiento, fechado el 21 de octubre de 2026, lleva la firma de la Comisión Directiva de la AIEPAP.




