Libertad volvió a dejar puntos en el camino y encendió las alarmas en Tuyucuá. El empate 1-1 ante Ameliano expuso las dificultades de un Gumarelo que, por largos pasajes, jugó como si el campeonato pudiera esperar.
La primera etapa tuvo a Libertad prácticamente en un cumpleaños. Sin intensidad, sin conexiones y con escasas ideas, el Repollero permitió que Ameliano se adueñara del balón y manejara las acciones. La visita encontró espacios, llegó con peligro y dispuso de oportunidades para golpear, pero le faltó precisión en los metros finales. El dominio azulón no se tradujo en ventaja por su propia falta de contundencia.
Recién cuando se acercaba el descanso, Libertad pareció acordarse de que estaba jugando un partido decisivo. Adelantó sus líneas, insinuó algunas llegadas y, en ese tramo, Raúl Cabral vio la roja, dejando a Ameliano con diez hombres. La expulsión alimentó la expectativa de una segunda mitad favorable al local.
Con superioridad numérica, Libertad salió a tomar las riendas del complemento. Sin embargo, el hombre de más no garantizó tranquilidad ni soluciones. Ameliano se mantuvo firme, esperó su oportunidad y terminó dando el primer golpe. Ronald Peralta protagonizó una gran acción, Cristhian Ocampos intervino con calidad y Estivel Moreira, convertido en un oportuno nueve, definió para el 1-0.
La ventaja visitante duró poco. Ángel Sánchez protagonizó un error monumental: el arquero no pudo controlar el balón y Marcelo Fernández aprovechó el regalo para establecer el 1-1. Un error grosero que le permitió al Gumarelo escapar de un escenario todavía más incómodo.
Se esperaba entonces que Libertad aprovechara el envión para ir por la victoria. Pero Ameliano, lejos de refugiarse, se instaló en campo rival y generó situaciones que pudieron devolverle la ventaja. El local tuvo algunas insinuaciones, empujó con ansiedad, aunque sin claridad ni la contundencia necesaria para quebrar la resistencia visitante.
El empate dejó a Libertad peligrosamente frenado. Olimpia puede acercarse a un punto y el próximo desafío será justamente el clásico blanco y negro. El Gumarelo sigue en carrera, pero este nivel mediocre, sin hambre ni consistencia, amenaza con dejarlo sin combustible en la recta decisiva del Clausura.




