La caída 2-1 frente a Sportivo 2 de Mayo no fue un accidente ni un tropiezo aislado, es otra confirmación de que el Ciclón atraviesa una crisis deportiva profunda, consecuencia directa de una planificación que, hasta ahora, no dio absolutamente ningún resultado.
Tras dos meses de pretemporada, incorporaciones y un cuerpo técnico que ya lleva varios meses de trabajo, el equipo sigue sin mostrar identidad, funcionamiento ni respuestas. Ariel Holan incluso asumió públicamente la responsabilidad por el momento del equipo tras el encuentro. Lo más preocupante no es solamente perder. Es la manera. Cerro luce físicamente disminuido, con jugadores que llegan tarde a las coberturas, sin intensidad para presionar y con un desgaste impropio para un plantel que recién inicia el torneo.
Mientras Cerro se hundía en sus propias limitaciones, 2 de Mayo hizo exactamente lo que debía hacer. No necesitó adueñarse de la pelota ni deslumbrar con un fútbol brillante. Fue un conjunto práctico, paciente e inteligente. Esperó que el rival se equivocara, como ya se ha vuelto una costumbre, y castigó cada desatención.
El primer golpe llegó a los 22 minutos del primer tiempo con Camilo Saiz, aprovechando otra desconcentración defensiva azulgrana. En el complemento, Jonathan Torres igualó de cabeza a los 19 minutos y parecía abrir una puerta para la reacción visitante. Pero la ilusión duró apenas cuatro minutos: Óscar Romero volvió a explotar las enormes facilidades defensivas de Cerro y marcó el definitivo 2-1 para el «Gallo» en el Río Parapití.
Lo de Cerro ya no admite excusas. No alcanza con promesas, discursos ni explicaciones. Un plantel armado para pelear arriba hoy transmite inseguridad, desorden y una alarmante falta de evolución. Si después de una larga preparación este es el resultado, la pregunta es inevitable: ¿qué hizo Cerro durante esos dos meses? Porque en la cancha no se ve absolutamente nada.
Lo que debía ser un candidato hoy es un equipo que provoca más preocupación e incluso ironías entre propios y extraños. Así, el Clausura recién empieza, pero la paciencia de su gente ya parece agotada.



