La administración de Luis Bello al frente de la Municipalidad de Asunción avanza en medio de un escenario de permanente escrutinio. Algunos cuestionamientos hacia su gestión son legítimos y forman parte del necesario control ciudadano sobre la administración pública. Otros, sin embargo, parecen inscribirse en un clima de creciente confrontación política propio de un período preelectoral, donde cada decisión de gobierno es objeto de disputa.
Precisamente por ese contexto, resulta oportuno detenerse también en aquellos aspectos que muestran avances concretos y que, más allá de las diferencias políticas, permiten evaluar si la ciudad está transitando un camino de recuperación institucional. Esta nota no pretende desconocer los problemas que aún persisten, muchos de ellos heredados y de carácter estructural, sino poner en perspectiva algunas medidas y resultados que marcan un rumbo hacia la normalización de la administración municipal.
Cuando Luis Bello asumió la Intendencia de Asunción recibió una administración golpeada por una profunda crisis financiera, con obras paralizadas, compromisos pendientes y una fuerte pérdida de confianza ciudadana. Su gestión se propuso revertir ese escenario mediante un plan centrado en el ordenamiento administrativo, el fortalecimiento de la recaudación, la recuperación de servicios y la reactivación de inversiones.
Uno de los cambios más notorios se produjo en el frente financiero. Bajo la administración de Bello, la Municipalidad informó una recaudación histórica cercana a los 500.000 millones de guaraníes durante enero de 2026, la cifra más alta registrada por la institución. Incluso, en una sola jornada ingresaron aproximadamente 47.000 millones de guaraníes, un récord para las arcas municipales. Estos resultados fueron atribuidos a medidas de incentivo al cumplimiento tributario, descuentos, facilidades de pago y una mayor confianza de los contribuyentes.
La recuperación de los ingresos permitió modificar las prioridades de la administración. Mientras que los primeros meses estuvieron orientados a regularizar pagos pendientes a jubilados y funcionarios, posteriormente comenzaron a destinarse recursos a la recuperación vial, obras de desagüe pluvial y mejoramiento de espacios públicos, en un intento por responder a demandas históricas de la ciudadanía.
Otro de los ejes de la nueva administración fue facilitar la regularización tributaria. Entre las primeras decisiones adoptadas se dispuso la eliminación de bloqueos de cuentas vinculados a cobros judicializados, una medida orientada a permitir que más contribuyentes pudieran ponerse al día con sus obligaciones y fortalecer la recaudación municipal. Esta iniciativa formó parte del proceso de reorganización financiera impulsado por la Intendencia.
En materia de infraestructura, la administración de Bello puso en marcha el Plan ASU 400 Cuadras, destinado a recuperar la red vial mediante pavimentación y mejoramiento de calles en distintos barrios de la capital. Paralelamente, anunció la continuidad de proyectos de desagüe pluvial que habían quedado pendientes y la recuperación de espacios públicos considerados prioritarios para la ciudad.
La limpieza urbana también pasó a ocupar un lugar central dentro de la gestión. La Municipalidad reforzó los operativos de recolección de residuos y mantenimiento de espacios públicos, con jornadas intensivas en las que se retiraron más de 61 toneladas de basura en avenidas, barrios y zonas de alta circulación. Bello reconoció públicamente que aún existían aspectos por mejorar, pero sostuvo que el objetivo es incrementar la presencia territorial y ofrecer respuestas más rápidas a los vecinos.
En comparación con el escenario heredado, la actual administración sostiene que la prioridad dejó de ser exclusivamente atender urgencias financieras para avanzar hacia una etapa de recuperación institucional basada en mayor disciplina fiscal, incremento de los ingresos propios, continuidad de obras y fortalecimiento de los servicios municipales. La histórica recaudación alcanzada durante 2026 es presentada como uno de los principales indicadores de esa recuperación y como el punto de partida para sostener un proceso de saneamiento gradual de las finanzas municipales.
Cuestionamientos y desafíos pendientes
Como toda administración pública, la gestión de Luis Bello no está exenta de cuestionamientos. Diversos sectores políticos, organizaciones ciudadanas y medios de comunicación sostienen que aún persisten problemas relacionados con el elevado peso del gasto salarial dentro del presupuesto municipal, el ritmo de ejecución de algunas obras y la delicada situación financiera heredada de administraciones anteriores.
Sin embargo, precisamente por tratarse de problemas de carácter estructural, su solución difícilmente pueda alcanzarse mediante medidas inmediatas sin poner en riesgo el funcionamiento de la Municipalidad o provocar una crisis aún mayor. Reducir drásticamente el gasto, reorganizar compromisos financieros o reestructurar una administración con profundas dificultades requiere tiempo, planificación y decisiones graduales.
En ese contexto, la actual administración sostiene que el camino elegido consiste en avanzar progresivamente hacia la normalización institucional, fortaleciendo la recaudación, recuperando la capacidad de inversión, cumpliendo con obligaciones pendientes y reduciendo paulatinamente los desequilibrios financieros.
El desafío ahora, para las gestiones que vengan, será demostrar que ese proceso puede sostenerse en el tiempo y traducirse en mejoras concretas y permanentes para los asuncenos.




