Hace un mes, el primer ministro de Israel Benjamín Nethanyahu y el presidente de los EEUU Donald Trump, dieron luz verde a una operación conjunta contra Irán, la meta se escribe en pocas palabras “la rendición total del régimen teocrático”, que se pensó era factible con la neutralización del máximo líder iraní el Ayatola Alí Jamenei, pero nada quedó más lejos de la realidad.
La guerra dio un giro de 180°, mientras la prensa occidental se esfuerza por repetir la letanía que Irán está destruido o ha perdido la guerra, lo que resulta una verdad irrefutable es que los iraníes no han aceptado la propuesta de cese al fuego de 15 puntos enviado por el Presidente Trump, lo que es peor, el estrecho de Ormuz sigue cerrado y donde antes circulaba el 20% del tránsito del crudo mundial, hoy se ha reducido a menos de un cuarto, con todo lo que ello implica en los precios del mercado petrolero mundial.
Pero no todo queda allí, la situación se ha complejizado aún más, primero porque la muerte de Jamenei no significó el fin de régimen, por el contrario, se generó una suerte de liderazgo mosaico que se tradujo en ataques masivos con drones y misiles balísticos e hipersónicos que han vuelto un colador las defensas de Israel, además de ataques a blancos en Arabia Saudita, Bahrein, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Iraq, Omán y hasta Turquía, en curdo, todo el Golfo Pérsico.
Si bien es cierto que Isarel ha diezmado los líderes como altos jerarcas de la Guardia Revolucionaria iraní y que les han golpeado significativamente sus defensas antiaéreas como infraestructura petrolera, tampoco es menos cierto que Irán aún mantiene un férreo control tanto de su territorio como del estrecho de Ormuz. Amén que se han sumado más facciones a su entorno como los hutíes y Yemen, éstos últimos han amenaza con cerrar el mar Rojo, lo que afectará aún más el transito marítimo de crudo a nivel mundial e hiperbolizando la crisis petrolera, que podría hacer que el precio del crudo supere los 150 US$/b.
Por más que nos repita una y otra vez el Presidente Donald Trump que Irán está derrotado o que EEUU es fantástico y tiene el mayor súper poder militar sobre la Tierra, Irán sigue en pie luego de un mes de guerra. Esta situación obligó al mandatario estadounidense a enviar 3.000 efectivos más al Medio Oriente para dar la gran batalla por la isla de Kharg, lo cual, militarmente es muy factible que lo logren, la pregunta es: ¿a qué precio? Además de ello, ¿hasta que punto la sangre estadounidense derramada en Kharg le pasará factura a los republicanos en las elecciones legislativas de noviembre de este año? Todo esto, está por verse.
Incluso, la situación se torna más peligrosa si se llega al uso de armas nucleares tácticas (de 1 a 100 kilotones), más allá del inmediato peligro de contaminación, esto abriría una muy peligrosa puerta para que Rusia haga lo propio con Ucrania, sin descontar la posibilidad que el régimen de Piongyan ataque a su vecino del sur e incluso, que Pakistán abandone su posición moderadora estratégica en este conflicto y gire definitivamente a Irán por razones religiosas, con lo que la delgada línea de una guerra mundial con connotaciones nucleares se tornará más que inminente.
Finalmente, la situación se mantiene en vilo hasta el 6 de abril, fecha en que vence el plazo que ha dado Washington para Irán abra el estrecho de Ormuz e inicie negociaciones para un acuerdo de paz, hasta entonces más de 400 buques continuarán atrapados en el estrecho de Ormuz, la lluvia de misiles continuará cayendo de uno y otro lado manteniendo cerrados la mayoría de los aeropuertos de las capitales de los países del Golfo Pérsico, prolongando así, una semana más de precios del crudo superior a los 100 US$/b y la tensión al máximo ante la posibilidad de una sangrienta batalla por la conquista de Kharg.




