Cerro Porteño derrotó por 3-1 al Sportivo San Lorenzo y logra un triunfo que le dará tranquilidad para afrontar el siguiente partido ante Olimpia. No obstante, sigue demostrando la falta de estado físico de varios jugadores.
El Ciclón encontró rápidamente el camino hacia la victoria y pareció tener el encuentro bajo control, pero volvió a mostrar sus conocidas lagunas físicas y futbolísticas en la segunda etapa. Un triunfo que sirve para levantar el ánimo antes del superclásico, aunque todavía quedan muchas cuentas pendientes.
El conjunto azulgrana comenzó decidido a imponer condiciones y apenas a los 5 minutos abrió el marcador. Una acción de Mateo Klimowicz, con participación de Blas Riveros, terminó desviándose en el defensor Leandro Esteche, quien anotó contra su propia portería. Cerro encontraba así una ventaja temprana que le permitía manejar el trámite con mayor tranquilidad.
San Lorenzo intentó reaccionar y dispuso de oportunidades para emparejar las acciones, entre ellas un remate que pasó peligrosamente entre el travesaño y el poste. Sin embargo, los dirigidos por Gustavo Costas también generaban situaciones y castigaron nuevamente a los 36 minutos, cuando Pablo Vegetti aprovechó una asistencia de Derlis Rodríguez para establecer el 2-0. Antes del descanso, Iván Ramírez llegó a convertir el tercero, pero el tanto fue anulado por posición adelantada previa del atacante argentino.
Todo parecía encaminado para una noche tranquila del conjunto de Barrio Obrero. Sin embargo, en el complemento, los azulgranas se fueron a un cumpleaños y comenzaron a conceder espacios, perdiendo intensidad y concentración. Apenas a los 47 minutos, José «Tommy Gun» Barrios aprovechó la oportunidad para descontar y devolverle la esperanza al Rayadito.
A partir de entonces, el encuentro ganó suspenso. Ambos equipos buscaron el arco rival, mientras Cerro evidenciaba dificultades para sostener el ritmo de la primera mitad. Recién en tiempo añadido, a los 90+1 minutos, Ignacio Aliseda apareció para marcar el 3-1 definitivo y sellar una victoria que había empezado a complicarse innecesariamente.
El triunfo representa un impulso anímico importante para el Ciclón, que ahora tiene por delante el desafío más esperado: Olimpia. Pero ganar no debe ocultar los problemas. Si Cerro pretende imponerse en el superclásico, tendrá que corregir sus bajones físicos, sostener la intensidad y evitar que sus desconcentraciones vuelvan a poner en peligro un partido que parecía resuelto.




