El 2 de Mayo volvió a demostrar que lo suyo va mucho más allá de una buena racha. El Gallo norteño derrotó 1-0 a Trinidense y recuperó momentáneamente la punta del Clausura. Además, volvió a exhibir esa mezcla de practicidad, resistencia y oportunismo que lo convierte en un rival cada vez más serio para todos.
El partido tuvo varios pasajes de ida y vuelta, con dos equipos incisivos y dispuestos a buscar el arco contrario. Trinidense manejó mayormente la pelota, mientras el 2 de Mayo apostó a su fórmula habitual: esperar, presionar cuando correspondía y salir rápidamente de contragolpe. La primera gran ocasión fue para la visita, cuando Alexis Fariña habilitó a Alan Gómez, cuyo derechazo desde la frontal fue contenido por Nicolás Dufour.
El Triqui respondió mediante una pelota parada. Un córner de Moínigo encontró a Clementino González, cuyo cabezazo obligó a Carlos Rossi a intervenir; Luis de la Cruz recogió el rebote, pero no pudo definir con precisión. El encuentro siguió abierto y sobre el cierre de la primera etapa Fariña volvió a generar peligro con un centro que buscaba a Fernando Cáceres y que terminó obligando nuevamente a Dufour a mandar el balón al córner.
La diferencia llegó en el complemento. Alberto Espínola buscó a Alan Gómez y, tras una acción desafortunada de Sergio Mendoza, el atacante quedó con el camino despejado para sacar un zurdazo rasante junto al poste izquierdo de Dufour. Gol y ventaja para el Gallo.
Desde entonces, el partido cambió completamente de dueño. Trinidense se lanzó desesperadamente por el empate y el encuentro se convirtió prácticamente en un monólogo del conjunto local. Pero ahí apareció una de las grandes figuras del 2 de Mayo: Rossi. El arquero respondió una y otra vez, incluso ante un peligroso cabezazo a sobrepique de Clementino González.
El Triqui tuvo la última gran oportunidad. En el tercer minuto de descuento, una mano de César Castro dentro del área derivó en penal. Luis Abreu tomó la responsabilidad, pero su violento remate se estrelló contra el travesaño.
El 2 de Mayo resistió hasta el final y volvió a ganar. No necesita adornarse: sabe lo que quiere y cómo conseguirlo. El Gallo está arriba y, a esta altura, ya nadie puede considerarlo una sorpresa. Quiere el campeonato y está dispuesto a pelearlo.




