El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, confirmó la aceptación de una tregua temporal de diez días con Líbano, en medio de la escalada de tensiones en la frontera sur. No obstante, el líder israelí dejó en claro que cualquier acuerdo de paz definitivo estará condicionado al desarme total de Hezbollah.
Según expresó el jefe de Gobierno, la pausa en los combates representa una “oportunidad histórica” para avanzar en una salida negociada con Beirut. Sin embargo, advirtió que Israel mantendrá una postura firme en materia de seguridad y no cederá en puntos clave de su estrategia militar.
En ese sentido, Netanyahu afirmó que las tropas israelíes no se retirarán del sur libanés, donde se establecerá una amplia zona de seguridad que se extenderá hasta la frontera con Siria. Esta medida busca, según explicó, prevenir nuevas amenazas y garantizar la estabilidad en la región.
El anuncio refleja una combinación de apertura diplomática y firmeza militar por parte de Israel, que apuesta a una eventual solución política, pero bajo condiciones estrictas que incluyen la eliminación de la capacidad armada de Hezbollah, considerado por el gobierno israelí como una de las principales amenazas a su seguridad nacional.




