miércoles, 17 julio, 2024

¿Iniciativa o incitación popular?

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La otrora dupla de Efraín Alegre en las elecciones del pasado 30 de abril, aspirante a la vicepresidencia de la república, que había estado ausente del escenario político nacional desde aquel entonces, reapareció repentinamente y mostrando no haber perdido el “timing”. Soledad Nuñez ha vuelto al ruedo como si nada hubiera pasado, afilada cual cirujano con bisturí en mano. Y cuándo no, con un oportunismo pocas veces visto, con un proyecto de ley en mano sobre el tema del momento: NEPOTISMO. El Proyecto se denomina “Chau Nepotismo”.

El proyecto de ley, es una iniciativa de un grupo de opositores que no llegaron al gobierno pero que intentan por la vía de la iniciativa popular llevar a debate en el Congreso, los intereses de quienes les dieron su confianza y sumar el interés genuino de todos aquellos ciudadanos que crean en la iniciativa como forma de decirle chau a una de las prácticas más visibles de la corrupción como el nepotismo. Sin dudas, una oportunidad para la participación.

Lamentablemente Soledad, junto a los demás impulsores del proyecto y su grupo político, en una demostración de absoluta deslealtad, mala fe y carencia de toda autenticidad, intentaron disfrazar una buena iniciativa político-partidaria y hacerla ver como iniciativa ciudadana, menoscabando la credibilidad de este valioso mecanismo participativo para la presentación de proyectos de ley, en detrimento y debilitamiento del espacio cívico. Esa sociedad civil que tanto dicen defender.

No olvidar que Soledad Nuñez, es impulsora y líder, junto a Kattya González de la Alianza parlamentaria Encuentro Nacional, que tiene congresistas activos y bien podría ahorrar caminos y haber presentado directamente el proyecto a través de uno de ellos. Pero había que mezclarse y camuflarse con el pueblo… ¿no?

Respecto al contenido del proyecto, más allá de varias cuestiones técnicas por corregir, enhorabuena que hayan conseguido las firmas requeridas y que obligatoriamente sea debatido en el Congreso. Es importante mencionar aquí, que, si bien alcanzar la cantidad de firmantes requerida ya habilita la presentación de la iniciativa popular para su estudio por parte del Congreso Nacional, es recomendable -al decir del TSJE (Manual para las iniciativas populares) superar ampliamente esa cantidad. Un axioma dentro de la estrategia de utilización de la iniciativa popular como mecanismo de participación ciudadana es la siguiente: “La fuerza de una iniciativa popular, está en la cantidad de gente que la propone”. Se entenderá que no es lo mismo presentar una iniciativa popular con 50.000 electores firmantes, a que sean 500.000 o más firmantes los que la propongan.” Dicho esto, que sean 500.000 si es posible; no vaya a ser que los 50 a 60 mil firmantes, sean los “votos duros” del sector político proponente, más algunos miles de ciudadanos con interés genuino en la iniciativa.

Han sido oportunos en el proyecto y en el momento de presentarlo, pero lamentablemente han quedado expuestos como oportunistas queriendo sacar rédito político. Lo más fatídico para el ciudadano común, es que del sector del cual se espera el anhelado “cambio”, se ha mostrado nuevamente, más de lo mismo. Y no me vengan con que, por más que hayan pujado en un proceso electoral y pertenezcan a un sector político, son también “ciudadanos comunes” presentando una iniciativa “ciudadana”, como si fuera lo mismo. No, los ciudadanos comunes no perseguimos el poder.

Hay dos proyectos antinepotismo en este momento y ambos tienen el apellido Nuñez entre sus impulsores: Soledad Nuñez y Basilio Nuñez. No quiero dejar de mencionar que el proyecto de este último es igual de oportunista que el primero. Resulta que, como este sector de la oposición hace política bajo el camuflaje de algunas ONG´S, el oficialismo pretende, de paso, regularlas sin distinguir si reciben fondos del estado o de privados. Y con ello, podría estar socavando el destino de algunas organizaciones de la sociedad civil que realizan un trabajo realmente importante sin recibir fondos públicos. Limitar espacios genuinos de la sociedad civil que nada tienen que ver con fondos públicos, va en detrimento de la democracia.

Por aquí dejo este asunto, porque quiero ocuparme de otro: las actuaciones de la que, brillantemente, llamó un colega, embajadora de la indignación selectiva en el Senado.

La Senadora Kattya González, en dos semanas ha sido un torbellino de indignaciones. Desde presentar una denuncia por violencia contra la mujer y pedir la censura de un colega del senado, hasta anunciar una huelga de hambre. Una vez más, la defensora incansable de la libertad de expresión cuando se trata de ella misma ha quedado expuesta, cuanto menos como incoherente, cuanto más como hipócrita.

Senadores de la oposición, han denunciado públicamente una campaña contra Kattya González y se han atrevido a decir, incluso, que hay una movida del Cartismo para sacarla del Congreso. No puedo afirmarlo ni negarlo, por dos razones: existe una sobre exposición y una sobre actuación absolutamente evidente y desmedida por parte de la Senadora y al mismo tiempo, hay una clara movida en su contra, que muchos atribuyen al Cartismo. Una vez, más, las cuestiones de fondo parecen quedar en segundo plano ante las agresiones de un lado y del otro, cual si estuviéramos en campaña electoral, permanentemente. Se ha tornado preocupante y habitual, que las cuestiones de fondo queden en el opareí, opacadas por el griterío y la discusión mediática, centrada, la mayoría de las veces, en ataques personales, encasillamientos, y reducción de las discusiones a “Cartista” y “Anti Cartista”. Nada nuevo, sí, nada nuevo, pero esta polarización nos está matando como sociedad, nos está dividiendo y destruyendo.

Había hambre de huelga y se vino la huelga del hambre. La senadora, a tono con la narrativa que varios protagonistas han instalado durante la semana, ha denunciado lo que llamó un inminente “golpe cívico” e intento de avasallar la Constitución, matar a la democracia y regresar al autoritarismo de otras épocas, es decir, camino al poder absoluto. Todo ello, por querer cambiar la distribución de la recaudación de un impuesto.

Usted, lector, saque sus conclusiones. Resulta ser que el presidente Peña, al expresar su intención de presentar un proyecto para que la recaudación del impuesto inmobiliario quede cien por ciento en los municipios, distinto a la disposición actual, para algunos abrió la ventana de la enmienda y para otros incluso abrió la de la reforma constitucional.

¿Realmente abrió esas ventanas o conviene a un sector instalar el relato de que ello es lo que se pretende en realidad?

A las pruebas me remito. No se ha presentado el proyecto, ni siquiera conocen sus términos, pero ya han sentenciado que las intenciones son otras: abrir el camino de la enmienda para instalar la reelección presidencial. Y han ido más allá. La senadora González ha entrado en huelga como medida de fuerza “para defender el único muro de resistencia que nos queda a los paraguayos, la Constitución”, y anuncia que sólo será levantada “si el gobierno de Peña y sus aliados congresistas renuncian formalmente y por declaración escrita y ante el pueblo paraguayo, a cualquier iniciativa de enmienda o reforma constitucional, sea cual fuere el motivo.” No salgo de mi asombro…

Para este humilde servidor, no resiste análisis, pero me parece importante hacer algunas reflexiones. La primera, ¿a quién conviene este relato? La segunda y más importante, ¿quiere, la oposición, evitar cualquier intento de enmienda o instalarlo para valerse de él?

Yo no tengo dudas, pero veamos. En primer lugar, la tal enmienda, para ser aprobada precisa el voto de 41 diputados y 23 senadores. Esa no es la parte complicada. La parte complicada es que DEBE SER APROBADA POR REFERENDUM y ¡ahí sí empiezan los problemas! Todavía son muy recientes las elecciones presidenciales, el modo electoral parece haber vuelto y bien o mal, la oposición, entiéndase Concertación y Payo, tienen aún capacidad de movilización. Un referéndum podría hacer resucitar a la oposición y para la ANR sería jugar con fuego. Y en el caso de la tal Reforma, para aprobar la convocatoria se precisan 53 diputados y 30 senadores. ¿Hay votos? No lo sé… pero aquí, nuevamente se repite lo dicho anteriormente; la Concertación (ya que volvimos a modo electoral) y Payo pueden aprovechar eso para resucitar, aunque sea momentáneamente y copar la Constituyente. (125 Convencionales). De nuevo, la ANR estaría jugando con fuego.

En criollo, si bien se pasan cacareando sobre los «peligros» que representaría una enmienda o una reforma, quien más tiene a perder es Peña y la ANR. Y sinceramente, no creo que estén dispuestos a entrar en ese juego. No lo necesitan, en absoluto. Como nunca, no lo necesitan. Es más, debieran canalizar todos sus esfuerzos en administrar de la mejor manera posible sus mayorías, que difícilmente se vuelvan a repetir. Doble motivo para salir de este juego: no necesitan poner en riesgo lo que han logrado por vía de la representación popular, y sobre todo, necesitan administrar bien sus mayorías, porque como nunca, no hay excusas para no tener la mejor gestión de gobierno de la historia. He aquí, de paso, el mayor desafío del gobierno y del partido Colorado.

Concluyendo, no es nuevo que lo que no se logra por la vía del voto, se busque por la vía del caos. Basta mirar otros países. Hay que tener cautela y mucha prudencia para observar con ojo crítico los acontecimientos antes de asumir postura. Cuando escuché a la senadora Gonzalez decir “estamos a un paso de repetir las etapas más dolorosas de nuestra historia” me hizo acordar cuando Soledad Nuñez dijo “Vamos hacia un quiebre en la democracia si no se aprueba el padrón abierto”. Parece que tienen unas ganas locas de ver al país en llamas. Lo más peligroso es que un par de cientos pueden llevarlo a cabo y luego decir, “se manifestó el pueblo, lo hizo el pueblo”. Ya parece un modus operandi.

Hay varios factores comunes en varios actores de la oposición que han quedado muy claros en estos días. El primero de ellos, es que no son mejores, no son distintos, aunque se auto perciban como tales. Tienen una serie de particularidades destructivas: no aceptan el disenso, si disientes con ellos directamente te convierten en funcional a un sector. Con ellos no se debate, ellos tienen la razón, siempre, y se auto perciben impolutos. Va quedando cada vez más de manifiesto, que quieren llegar al poder para hacer exactamente lo mismo.

Personalmente les digo, dejen de manipular y pretender monopolizar el pensamiento porque eso sí que es autoritarismo. Acepten que todos hacemos política cuando opinamos sobre asuntos de interés público, pero no todos hacemos política partidaria. Acepten que existen posturas independientes a los partidos. Estén dispuestos a embarcarse en un proceso para construir consensos y dejen de exigir consentimiento. Menos gritos, menos incitación, menos miedo, más coraje y auténtica disposición a construir, no a destruir.

El joven paraguayo, brillante, David Riveros, expresó en estos días una frase sensacional: “la forma en la que construimos poder dice mucho sobre la forma en la que lo ejerceremos.”

Por tanto, si el cambio no es por algo mejor, ya saben cuál será la respuesta: “dejá nomás”.

Concluyo diciendo que, francamente, no leí o escuché a alguien relevante del oficialismo hacer referencia a sacarla a Kattya del Congreso (ante un eventual pedido de pérdida de investidura), como se ha dicho por ahí. Pero, caso suceda, tampoco veo ninguna crisis. Payo era más relevante y con «más pueblo», y no paso nada. Tampoco escuché a nadie importante hablar de reelección, pero han tenido apoyo de la prensa para manipular realidades y de repente, de un saque, la oposición instaló el cuco de la enmienda sin ningún dato concreto que respalde el temor. A decir verdad, les interesa relato de la reelección, basta escuchar el comunicado de la senadora Kattya González.

Lo también insólito es que en el comunicado del partido Encuentro Nacional, piden respetar la voluntad popular de la gente que votó a la senadora. Espera un poco… ¿y todos los demás, incluyendo al presidente de la República y “las mayorías”, son el resultado de un sorteo?

¡Coherencia por favor!

Y repito, lo de la reforma es un disparate mayúsculo que la ANR no va a estar dispuesta a correr. De hacerlo: estarán practicando virtudes cristianas: resucitar al muerto.

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