martes, 25 junio, 2024

Transporte público ¿Empresarios o funcionarios públicos?

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Por Rodney Campos

Mucho se ha hablado en los últimos tiempos del denominado transporte público debido al muy deficiente servicio que lo caracteriza como, por ejemplo, la falta de los mismos en las calles dejando a la gente esperar mucho tiempo para abordar una unidad y trasladarse, su calamitoso estado o que algunas unidades en días de lluvia como quien dice ¨llueve más adentro que afuera¨.

En ese sentido lo que más se escucha es la queja de la gente dirigida hacia los empresarios del transporte y al sistema privado que lo rige creyendo dar el diagnóstico del problema para buscar desde allí una solución al mismo. Sin embargo ¿es correcto el diagnóstico? La respuesta es clara y categóricamente no, el diagnóstico señalado es un completo error en el cual caen muchos por desconocimiento repitiendo esa idea esparcida desde sectores de la prensa o porque se trata de los siempre enemigos de la economía de mercado y/o la libre empresa al que les atribuyen las fallas del sistema estatal que siempre defienden y cuyos errores trasladan a aquello que critican o incluso denostan.

En este punto quizás el estatista supondrá que tal visión sería un disparate porque después de todo quienes explotan el servicio de transporte son empresarios y no el Estado, explicación que bastaría, según ellos, para sostener que a todas luces el sistema es privado y que la situación demostraría una vez más las fallas del sistema capitalista y/o de libre mercado además de la maldad intrínseca del empresario, entonces ¿cómo podría sostenerse que el diagnóstico es equivocado? Sencillamente porque hay otros factores que deben tenerse en cuenta para contemplar el panorama completo

En efecto, tenemos que en un sistema privado rige la libre competencia, pero nos encontramos con que en el ámbito del transporte no existe la libre competencia. Para explotar los itinerarios se debe participar de una licitación y quien la gana es quien puede explotarlo. Este punto no se debe ser confundido con las regulaciones que pesan sobre las actividades comerciales porque si uno cumple con las regulaciones puede realizar la actividad comercial determinada, como por ejemplo el pago de un canon al municipio. Si bien las regulaciones son otra cuestión que se podría tocar en otro artículo una cosa es una regulación y otra muy distinta la licitación puesto que todos aquellos que cumplan con la regulación pueden desarrollar la actividad comercial determinada y competir entre sí mientras que en la licitación solo uno o muy pocos pueden explotar la actividad en cuestión que, en este caso, se trata del transporte. Ante esta situación nadie puede entrar a competir y explotar un itinerario, aunque falten unidades para satisfacer la demanda.

En segundo lugar, tenemos el subsidio del Estado. En un sistema privado las empresas reciben las ganancias del producto de su propia actividad, pero en el caso del transporte tenemos que incluso hasta las ganancias se encuentran en el subsidio estatal y eso se prueba por la falta de unidades de transporte en las calles y por los videos viralizados en los cuales se ve a un chofer que mientras manejaba pasaba varias veces por el validador la tarjeta. Con lo cual ni siquiera hay riesgo de pérdida ni la eventualidad de que el negocio pudiera dejar de ser rentable como sí ocurre en el sistema privado.

Entonces tenemos que no hay libre competencia, que la ganancia se encuentra asegurada mediante subsidios independientemente de la prestación efectiva del servicio y la calidad del mismo, que el costo del pasaje lo determina el Estado… con esa clase de condiciones ¿de qué sistema privado estamos hablando? Los «empresarios del transporte» no poseen «características empresariales». Si bien jurídica o legalmente puedan exhibir el rótulo de «empresarios» en la praxis parecen más bien funcionarios públicos porque su ganancia proviene del Estado y no es tenido en cuenta su productividad.

Como sabemos los monopolios y oligopolios son creados por el Estado, y la situación del transporte es la de un oligopolio. Con todo lo mencionado la conclusión es que el sistema es público o estatal a pesar de que quienes la exploten sean privados. El punto de inicio de la solución a un determinado problema es el diagnóstico correcto y esperamos pronto se llegue a la solución.

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