El diputado dio vuelta el argumento sobre la imagen del país al recordar que, mientras se invocan cuestionamientos empresariales contra el BCP, se dejan fuera de la discusión los reconocimientos que, según afirmó, recibe su presidente en el exterior.
Alejandro Aguilera puso en evidencia la contradicción de apelar a las opiniones internacionales cuando sirven para cuestionar al Banco Central del Paraguay, pero omitirlas cuando favorecen a su conducción. Durante un intercambio con periodistas, el diputado tomó el argumento sobre la reputación del país y lo devolvió con una respuesta que cambió el eje de la discusión.
La consulta inicial giró alrededor del comunicado de Asoban. Aguilera sostuvo que el Banco Central debe ser independiente y transparente, sin responder a gremios empresariales ni a sectores políticos o económicos. Cuando un periodista insistió en la preocupación por la imagen internacional del Paraguay y mencionó a AmCham, el legislador encontró allí el punto para su réplica.
“Me parece súper bien que hable de la imagen internacional de la República del Paraguay”, respondió. Seguidamente, afirmó que el presidente del BCP recibe reconocimientos y espacios de preeminencia en el ámbito financiero internacional. “Organismos financieros lo están premiando. Entonces están diciendo evidentemente que este señor está trabajando bien”, sostuvo.
Su respuesta dejó planteada una contradicción incómoda. Si la valoración externa resulta relevante para discutir la credibilidad de una institución, también corresponde considerar las señales favorables a su gestión. Elegir únicamente los pronunciamientos que respaldan una crítica ofrece una lectura parcial de esa imagen internacional que se dice defender.
Aguilera situó además la controversia en lo que describió como una “guerra de grupos económicos” y acusó a esos sectores de haberse enriquecido con recursos del Estado. Al mismo tiempo, aclaró que reclamará la salida del titular del BCP si se demuestra una actuación indebida. Su posición fue respaldar la independencia del regulador y exigir pruebas, dejando expuesta la conveniencia de quienes invocan la mirada internacional solo cuando coincide con su propio relato.




