Cerro Porteño volvió a decepcionar a su gente, dejó escapar una victoria que parecía encaminada y terminó empatando 2-2 frente a Sportivo Ameliano. Dos goles arriba y con todo a favor, los azulgranas se apagaron, permitieron la reacción rival y exhibieron, una vez más, sus alarmantes limitaciones.
La primera etapa fue, durante buena parte, un bostezo. Ambos equipos dispusieron de algunas aproximaciones, pero fueron ataques débiles, imprecisos y sin profundidad suficiente para quebrar el cero. Cerro, lejos de imponer la jerarquía que exige su camiseta, transitaba el encuentro sin demasiadas luces. Ameliano, por su parte, encontraba espacios, aunque tampoco conseguía transformar sus intentos en peligro concreto.
Recién a los 40 minutos se rompió la monotonía. Una jugada ofensiva azulgrana terminó con un rebote que quedó servido para Jorge Morel, quien sacó un derechazo para establecer el 1-0. El gol le dio otro impulso al conjunto de Gustavo Costas, que se marchó al descanso con ventaja.
En el complemento, Cerro amplió la diferencia. Tras una pérdida de Raúl Cabral y una infracción sobre Pablo Vegetti dentro del área, el árbitro Derlis Benítez, previa intervención del VAR, sancionó penal. Morel ejecutó y convirtió su segundo tanto para el 2-0. Todo parecía resuelto, pero el Ciclón volvió a demostrar que no sabe administrar sus ventajas.
Ameliano descontó rápidamente por medio de Cristhian Ocampos, también desde los doce pasos, luego de que el VAR detectara una mano de Alexis Cañete. La incertidumbre creció y, posteriormente, Lucas Quintana fue expulsado tras una revisión arbitral por un golpe con el codo sobre Fabián Franco. Cerro quedó con diez hombres y perdió todavía más control.
La V Azulada aprovechó el desconcierto y Luis Ayala marcó el 2-2, consumando una reacción que dejó al local sin respuestas.
Los cambios de Costas tampoco consiguieron enderezar el rumbo. Cerro volvió a quedarse sin carácter, incapaz de sostener una ventaja que tenía prácticamente asegurada.
El campeonato está cuesta arriba para el Ciclón, pero eso no justifica semejante displicencia. Sus jugadores todavía deben demostrar compromiso y personalidad de cara al futuro. Hoy, tanto el cierre de esta temporada como lo que vendrá después están envueltos en una incertidumbre preocupante.




