Olimpia dio un golpe de autoridad con una victoria contundente por 3-0 sobre el Sportivo 2 de Mayo, el Decano no solamente firmó uno de sus mejores partidos de la temporada, sino que también desplazó al Gallo norteño de la cima del Clausura. Fue una demostración de ambición ofensiva, aunque la falta de contundencia volvió a dejar una materia pendiente.
El encuentro arrancó con mucha dinámica y vocación ofensiva. Ambos equipos buscaron imponer condiciones, pero Olimpia fue ganando terreno paulatinamente hasta que, a los 5 minutos, Gabriel Ávalos hizo estallar el marcador con una auténtica bomba incendiaria. El delantero recibió de Richard Ortiz, se perfiló hacia el centro y sacó un derechazo desde lejos que terminó en el ángulo de Nicolás Rossi.
El tanto golpeó anímicamente al conjunto pedrojuanino, que comenzó a acumular imprecisiones y perdió claridad para construir sus ataques. Mientras tanto, los dirigidos por Pablo “Vitamina” Sánchez se lanzaron al bombardeo del área rival. Ávalos generó otra ocasión clarísima y dejó a Sebastián Ferreira frente al arquero, pero su definición terminó estrellándose en el travesaño. El Gallo también encontró espacios, aunque le faltó precisión para capitalizar sus oportunidades.
En la complementaria, el Decano mantuvo el protagonismo y volvió a desperdiciar ocasiones, con Ferreira entre los protagonistas de la falta de contundencia. El 2 de Mayo intentó reaccionar mediante variantes ofensivas, pero nunca encontró los argumentos necesarios para inquietar seriamente a Gastón Olveira.
Cuando parecía que la diferencia mínima sería el resultado definitivo, Mateo Gamarra apareció a los 39 minutos para ampliar la ventaja con un cabezazo tras un centro preciso de Fernando Cardozo. Ya en tiempo añadido, Rodney Redes aprovechó un contragolpe para sellar el 3-0.
Olimpia mostró una ambición encomiable: nunca se conformó con la ventaja y siguió buscando más goles. Esa determinación, ausente en varias de sus presentaciones internacionales, merece destacarse. Sin embargo, Sánchez deberá corregir la ineficacia de sus delanteros.
Al 2 de Mayo, en cambio, le pesó defender el liderato. Tras el primer golpe, se convirtió en un equipo nervioso, impreciso y sin respuestas. El Decano no perdonó sus debilidades y terminó adueñándose de la cima.



