Taiwán sumó un nuevo respaldo político en América Latina con la creación de un grupo interparlamentario de intercambio entre el Legislativo taiwanés y la Asamblea Nacional de Panamá, una iniciativa que reúne a legisladores de distintos sectores políticos y que vuelve a colocar a la isla en el centro de la diplomacia parlamentaria regional.
La iniciativa fue impulsada por miembros de la Alianza Interparlamentaria sobre China (IPAC) y se concretó el 8 de septiembre en la Asamblea Nacional panameña. Según IPAC, 46 de los 71 diputados panameños se incorporaron al nuevo espacio, convirtiéndolo en uno de los grupos parlamentarios más numerosos de la Asamblea. La Cancillería de Taiwán, por su parte, informó oficialmente la adhesión de 45 legisladores, una diferencia atribuida a la actualización de las listas de integrantes.
Más allá de la diferencia en el número reportado, el dato político es significativo: más de la mitad del Legislativo panameño decidió establecer un canal institucional de cooperación con Taiwán, pese a que ambos países no mantienen relaciones diplomáticas formales desde 2017, cuando Panamá reconoció a la República Popular China.
El nuevo grupo busca ampliar los intercambios en áreas como educación, tecnología, comercio, emprendimiento y becas, mientras que sus impulsores reivindican la posibilidad de desarrollar una relación parlamentaria con Taiwán aun sin vínculos diplomáticos oficiales. El diputado panameño José Antonio Pérez-Barboni calificó la iniciativa como un paso en la dirección correcta y planteó la posibilidad de profundizar las relaciones económicas y comerciales.
La creación del grupo también adquiere una dimensión política debido al creciente interés de Beijing por ampliar su influencia en América Latina. En los últimos meses, más de 20 legisladores panameños visitaron Taiwán, incluyendo delegaciones encabezadas por integrantes de IPAC, mientras que las agendas de esas visitas estuvieron especialmente vinculadas con tecnología, comercio y desarrollo económico.
Desde Taiwán, el canciller Lin Chia-lung celebró la conformación del espacio parlamentario y destacó los valores compartidos de democracia, libertad y respeto a los derechos humanos. Según la Cancillería taiwanesa, la intención es utilizar esta nueva plataforma para profundizar la diplomacia parlamentaria y ampliar la cooperación entre ambas sociedades.
El respaldo no quedó limitado a Panamá y Taiwán. Representantes de Estados Unidos y de otros países participaron de los mensajes de felicitación por la creación del grupo. El congresista estadounidense Mario Díaz-Balart, copresidente del Congressional Taiwan Caucus, también envió un mensaje de respaldo, mientras que representantes diplomáticos de Estados Unidos y Paraguay estuvieron presentes en la actividad inaugural.
El episodio representa un nuevo ejemplo de cómo Taiwán intenta ampliar sus vínculos internacionales a través de canales parlamentarios, económicos y tecnológicos, incluso en países que reconocen formalmente a Beijing. Para Panamá, además, supone institucionalizar contactos que ya venían desarrollándose entre legisladores y autoridades taiwanesas durante los últimos meses.
La dimensión del movimiento resulta especialmente relevante porque Panamá fue uno de los países latinoamericanos que en 2017 rompió relaciones diplomáticas con Taiwán para establecerlas con Beijing. Casi una década después, el acercamiento impulsado desde su Asamblea Nacional muestra que la ausencia de relaciones diplomáticas no necesariamente impide la construcción de vínculos políticos y económicos con Taipéi.
El nuevo escenario también expone las diferencias existentes dentro de Panamá. Mientras el Legislativo avanza en el fortalecimiento de sus contactos con Taiwán, el presidente José Raúl Mulino marcó distancia y señaló que los acercamientos, visitas e intercambios de los diputados con la isla no representan necesariamente una posición del Poder Ejecutivo.
La creación del grupo interparlamentario se convierte así en una señal política de peso: Taiwán continúa buscando espacios para fortalecer su presencia internacional y encuentra en los parlamentos una vía para construir alianzas y cooperación aun allí donde Beijing mantiene el reconocimiento diplomático.
En un escenario marcado por la disputa de influencia entre China y las democracias occidentales, el movimiento de los legisladores panameños refuerza la posición de Taiwán como un actor cuya relevancia trasciende el reconocimiento diplomático formal. La diplomacia parlamentaria, el intercambio tecnológico y los vínculos comerciales aparecen como nuevas herramientas para ampliar ese espacio internacional.




