Cerro Porteño y Libertad terminaron repartiendo puntos en La Nueva Olla. El Ciclón que arranca otro ciclo con demasiados problemas físicos y a un Gumarelo que comienza a evidenciar que tampoco le sobra combustible para sostener su marcha en el campeonato.
El estreno de Gustavo Costas había generado una motivación especial en Barrio Obrero. Cerro salió decidido, intenso y con otra actitud. Esa energía tuvo premio rápidamente. A los 11 minutos, un error de Álvaro Campuzano permitió que Agustín Almendra filtrara un pase para Ignacio Aliseda, quien ingresó al área y definió para poner el 1-0. La Nueva Olla explotaba y parecía que el nuevo ciclo podía comenzar con una sonrisa.
Pero después del gol comenzaron a aparecer los viejos fantasmas. Libertad se adueñó de la pelota, empezó a moverla con paciencia y encontró espacios, principalmente por las bandas. El problema del Gumarelo fue el de siempre: cuando tenía que transformar dominio en peligro concreto, aparecían la displicencia, la mala ejecución o una decisión equivocada en la última jugada.
Mientras tanto, Cerro empezó a pagar una factura que ya parece demasiado pesada: la física. Almendra tuvo que abandonar el campo a los 25 minutos por lesión y no fue el único. El equipo fue perdiendo intensidad, mientras Libertad continuaba acumulando posesión. La insistencia terminó teniendo recompensa justo antes del descanso.
A los 45 minutos, Lucas Sanabria sacó un remate desde larga distancia que Roberto “Gatito” Fernández no pudo controlar. El arquero dio un rebote hacia el centro del área y Gustavo Aguilar, atento al regalo, aprovechó para establecer el 1-1. Fernández tampoco pudo completar el partido debido a molestias físicas.
El complemento mostró más de lo mismo. Libertad continuó manejando el balón y Cerro cada vez tuvo menos respuestas para recuperar el protagonismo. Sin embargo, al Gumarelo le faltó profundidad. Mucha pelota, poca contundencia y escasa claridad para encontrar el segundo tanto.
Cerro, además, terminó utilizando cambios obligados por problemas físicos. Pablo Vegetti tampoco pudo continuar y fue reemplazado por Jonatan Torres. El dato resulta preocupante: el Ciclón agotó sus variantes condicionado por lesiones y no por decisiones estrictamente futbolísticas.
Y cuando parecía que el empate estaba sellado, apareció la última oportunidad. A los 86 minutos, Cerro tuvo un penal a favor luego de una infracción sobre Aliseda. Torres tomó la responsabilidad, pero Rodrigo Morínigo adivinó el remate y se lanzó hacia su derecha para evitar el segundo azulgrana.
Así terminó un partido que deja demasiadas preguntas, porque la motivación que trajo Costas alcanzó para cambiar la actitud, pero no para solucionar de un día para otro el pésimo estado físico de un plantel que ya está pagando caro su falta de preparación. Y a esta altura del campeonato, recuperar terreno será una tarea enorme.
Libertad, por su parte, tampoco puede dormirse. Domina, maneja la pelota y físicamente terminó mejor, pero desperdicia demasiado y cada vez parece tener menos combustible. Habrá que ver si el Gumarelo consigue llegar entero a la parte decisiva del torneo.
El 1-1 fue justo. Pero para ambos, más que un punto ganado, parece una advertencia.




