El aparato judicial de los Estados Unidos ha puesto en marcha un movimiento estratégico de última hora para asegurar el procesamiento del depuesto líder venezolano Nicolás Maduro. Líderes de alto rango del Departamento de Justicia ordenaron de forma interna la apertura de una nueva investigación criminal en el Distrito Sur de Florida.
La decisión responde a la creciente preocupación entre funcionarios federales y de la Casa Blanca ante la posibilidad de que la acusación vigente en Nueva York no sea lo suficientemente sólida como para garantizar una condena contundente.
Según reveló una exclusiva de CBS News, que cita a múltiples fuentes familiarizadas con el caso, esta nueva línea de investigación formal se abrió alrededor de marzo, estando Maduro ya bajo custodia en territorio norteamericano.
El caso quedó bajo la dirección de Michael Berger, un experimentado fiscal de Miami especializado en litigios criminales internacionales, quien trabaja en coordinación con agentes del FBI, de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) y de la división de Investigación Criminal del Servicio de Impuestos Internos (IRS).




