Estados Unidos e Israel lanzaron este sábado un ataque “de gran envergadura” contra Irán, provocando explosiones en Teherán y otras ciudades, tras semanas de advertencias sobre una posible intervención militar. La ofensiva marcó una fuerte escalada regional y activó alertas de seguridad en distintos países de Medio Oriente.
Como represalia, la Guardia Revolucionaria confirmó el lanzamiento de misiles y drones contra objetivos vinculados a intereses estadounidenses e israelíes, mientras diplomáticos de Estados Unidos en el Golfo y civiles en territorio israelí recibían instrucciones de buscar refugio ante el riesgo de nuevos ataques.
Corresponsales internacionales informaron detonaciones no solo en Jerusalén, sino también en Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudita y Bahréin, donde un misil impactó una base militar estadounidense, elevando el temor a una confrontación regional de mayor escala.
El impacto del conflicto también se trasladó al ámbito aerocomercial. Varias compañías suspendieron vuelos hacia la región tras el cierre de espacios aéreos en distintos países. Entre las aerolíneas que cancelaron operaciones figuran Air France, Lufthansa, Turkish Airlines, SWISS y Air India.
La agencia semioficial Fars reportó al menos tres explosiones en Teherán al inicio de las hostilidades, mientras la agencia estatal IRNA señaló que el centro de la capital quedó cubierto por densas columnas de humo tras las detonaciones.
Según fuentes israelíes, los principales objetivos de la ofensiva fueron el líder supremo Ali Khamenei y el presidente Masoud Pezeshkian, además de otros altos mandos militares y dirigentes del régimen. Hasta el momento, no se ha confirmado oficialmente el resultado de los ataques ni el estado de los blancos señalados.




