Tras el mínimo histórico del Real brasilero, justo una semana antes de Navidad, sigue creciendo la desconfianza de los inversores en el actual plan fiscal de Luiz Inacio Lula da Silva.
A esta desconfianza se agrega la carga fiscal brasilera, que es del 33% del PIB (Producto Interno Bruto), lo que equivale a 11,7 puntos porcentuales más que el promedio de la región (21,5%), liderando la del Cono Sur.
Claramente esta gran carga tributaria de Brasil se enmarca de lleno en el actual modelo económico del estado de Bienestar, el que pregona la gestión de Lula y el Partido de los Trabajadores. Esta política de Estado está favor de intervenir en la economía, para regularla, y acumular dinero del fisco para supuestamente redistribuirlo en asistencialismo y en entidades al servicio del pueblo.
En esa línea, un análisis del IFI (Institución Fiscal Independiente), organismo del Senado, señaló que Brasil tiene una alta carga tributaria debido a su gasto social y a sus políticas de asistencialismo.
De hecho, el gasto social representa entre el 50% y el 70% de la carga fiscal en los países de la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), una organización internacional que asesora a los países para mejorar sus políticas públicas y que ha sacado a la luz que Brasil tiene la carga fiscal más alta de Latam.
Brasil lidera la región en carga tributaria
Un estudio publicado a principios de este año por varios organismos multilaterales expuso a Brasil como el país con más carga tributaria entre las 26 economías latinoamericanas -en 2022-, seguido de Barbados (30,5%) y Argentina (29,6%).
El valor está en la cima del promedio de la región (21,5%), compuesta por países con un nivel de ingreso similar, pero una estructura de servicios públicos más restringida.
Asimismo, se acerca al promedio de la OCDE (34%), una de las entidades responsables del documento, y que reúne a varias economías con mayores niveles de ingresos y servicios de mejor calidad.

En ese sentido, según señala el informe, Brasil está por encima del promedio latinoamericano en todos los aspectos: impuestos sobre la renta, ganancias, propiedad, bienes y servicios, nómina y aquellos destinados a la seguridad social.




