El Decano se llevó tres puntos valiosos, quedó como único líder del Clausura con 33 unidades y llegará envalentonado al superclásico. Sin embargo, sus desatenciones defensivas volvieron a encender una luz de alarma.
Desde el comienzo, Ameliano insinuó sus intenciones mediante un tiro libre, pero la respuesta franjeada no tardó en llegar. Olimpia comenzó a desplegar un aluvión de ataques y cada aproximación de ambos conjuntos transmitía la sensación de que el primer gol estaba al caer. A los 30 minutos, Gabriel Ávalos rompió el cero con un verdadero golazo: tras una proyección de Mateo Gamarra por izquierda, conectó una volea de zurda que terminó en el fondo de la red.
Pero la alegría olimpista duró poco. Apenas dos minutos después, la defensa franjeada se desconcentró y Andrea Falabella aprovechó la oportunidad para establecer el empate de cabeza, a los 32 minutos. El golpe no modificó la propuesta de ninguno de los equipos, que continuaron buscando la ventaja sin renunciar al ataque.
La segunda etapa mantuvo la misma intensidad. Y allí apareció la mano de Pablo «Vitamina» Sánchez. El ingreso de Richard «Cachorro» Sánchez resultó determinante: a los 59 minutos, el volante volvió a poner en ventaja al Decano tras una asistencia de cabeza de Ávalos. Apenas cuatro minutos después, el propio mediocampista firmó su doblete con un remate cruzado desde fuera del área, ampliando la diferencia a 3-1.
Parecía que Olimpia podía encaminar una victoria tranquila, pero otra desatención defensiva le devolvió la esperanza a Ameliano. A los 72 minutos, Fredy Vera descontó de penal tras una infracción de Gustavo Vargas sobre Richard Torales.
El descuento volvió a poner suspenso a un encuentro que nunca perdió su atractivo. Ameliano insistió hasta el final, aunque a los 88 minutos sufrió la expulsión de Julio González por roja directa, tras una falta sobre Sebastián Quintana. Finalmente, llegó el pitazo que confirmó el triunfo franjeado.
Olimpia festeja, manda en la tabla y se prepara para el clásico con la confianza en alza. Pero, si pretende sostener su candidatura al bicampeonato, deberá corregir esas lagunas defensivas: ante un rival más contundente, los regalos pueden costarle mucho más que un susto




