Sportivo Trinidense derrotó 1-0 a Libertad y le propinó un duro golpe a sus aspiraciones de alcanzar la cima. Mientras los dirigidos por José Arrúa salieron decididos a llevarse los tres puntos, el Gumarelo de Nelson Haedo Valdez pareció asistir a un cumpleaños, sin respuestas ante el empuje del conjunto de Trinidad.
Desde el pitazo inicial, Trinidense mostró mayor intensidad y vocación ofensiva. Clementino González avisó con peligro, mientras Rodrigo Morínigo respondía para mantener con vida a un Libertad que no encontraba la manera de controlar el partido. El local insistía por las bandas y acumulaba méritos frente a un rival demasiado pasivo.
La insistencia tuvo premio a los 20 minutos. Tras la intervención del VAR, el árbitro David Ojeda sancionó penal por una mano de Thiago Fernández, cuyo brazo izquierdo estaba extendido e interceptó un remate con destino al arco. Clementino González asumió la responsabilidad y convirtió desde los doce pasos. Morínigo adivinó la dirección, llegó a tocar el balón, pero no pudo impedir el tanto.
Se esperaba una reacción gumarela, pero el primer tiempo terminó con más preguntas que respuestas para los albinegros. El equipo de Haedo Valdez necesitaba cambiar la actitud y encontrar argumentos futbolísticos para revertir la historia.
En la segunda etapa, Libertad adelantó sus líneas y consiguió celebrar brevemente el empate. A los 54 minutos, Elvio Vera venció a Víctor Samudio con un potente disparo, pero el VAR anuló la conquista por fuera de juego de Iván Ramírez, quien intervino previamente en la jugada. La ilusión visitante quedó sepultada.
Trinidense respondió con oportunidades para liquidar el encuentro. Tomás Rayer desperdició una ocasión clarísima frente al arco y Tobías Morínigo estrelló un zurdazo en el travesaño. La falta de precisión mantuvo el suspenso hasta el final.
La derrota frena a Libertad en su carrera por el título y deja una pregunta inquietante: ¿le alcanzará el combustible para sostenerse en la recta final? Trinidense, por su parte, vuelve a meterse en la discusión, aunque su irregularidad todavía impide confiar plenamente en sus aspiraciones.




