¿Hasta dónde puede llegar la presión de sectores políticos y bancarios sobre el Banco Central del Paraguay? Esa es la discusión que abrió el diputado Alejandro Aguilera al cuestionar públicamente a ASOBAN y advertir sobre el riesgo de que la banca matriz termine respondiendo a intereses particulares antes que a criterios institucionales.
El legislador sostuvo que el problema podría estar precisamente en que el BCP mantiene un nivel de independencia que incomoda a determinados sectores. A partir de esa idea, afirmó que si existe una intención de impulsar autoridades más alineadas con intereses específicos, esa posición debería ser expresada de manera directa y no presentada bajo el argumento de una supuesta preocupación por el funcionamiento institucional.
Aguilera enfocó parte de sus críticas en el funcionamiento del mercado financiero. Planteó que, sin una competencia real, un grupo pequeño de bancos podría conservar mayor capacidad para influir sobre las condiciones del negocio financiero y sobre los rendimientos obtenidos por las colocaciones de fondos. También sugirió que la llegada de nuevos jugadores altera un esquema que durante años resultó cómodo para actores tradicionales.
Con ese enfoque, el diputado no limitó su publicación a una defensa de las actuales autoridades del BCP, sino que trasladó el debate hacia el modelo de regulación que debería tener el país. La discusión, según su planteamiento, es si la autoridad monetaria debe actuar con autonomía frente a los sectores que regula o si sus decisiones deben acomodarse a presiones políticas o empresariales.
El diputado, representante de Guairá para el periodo 2023-2028, es además vicelíder de la bancada de Honor Colorado en la Cámara Baja.




