Olimpia sumó una victoria necesaria y despertó, al menos por el momento, el entusiasmo de su gente. Sin embargo, detrás de los tres puntos vuelve a aparecer una realidad que el Decano parece empeñado en no modificar: sus eternos errores siguen allí, presentes en prácticamente todas sus líneas.
Desde el comienzo, Olimpia fue el equipo más incisivo. Buscó instalarse en campo contrario y generó algunas aproximaciones, aunque sus acciones ofensivas todavía carecían de la contundencia y claridad necesarias para transformar el dominio en verdadero peligro. Romeo Benítez tuvo una de las primeras oportunidades importantes y, poco después, llegó la apertura del marcador. Tras un remate de Eduardo Delmás y un rebote defectuoso de Matías Dufour, Rodney Redes apareció para mandar el balón al fondo de la red. El VAR debió intervenir antes de confirmar el 1-0.
A partir de allí, Olimpia intentó aumentar la diferencia, pero volvió a encontrarse con el mismo problema de siempre: mucha intención y pocas ideas claras. Trinidense, mientras tanto, pasó gran parte de la primera etapa prácticamente estático, con escasa presencia ofensiva y sin que su planteamiento lograra inquietar demasiado a Gastón Olveira.
Pero el segundo tiempo cambió completamente el panorama. Trinidense tomó las riendas del encuentro y comenzó a generar situaciones peligrosas en territorio franjeado. Olimpia volvió a caer en sus habituales imprecisiones, mientras que sus intentos de contragolpe resultaban débiles e inofensivos. Y, como tantas veces, los errores defensivos terminaron pasando factura: Tomás Rayer aprovechó la pasividad de la marca para establecer el empate.
El golpe pudo haber sido todavía mayor para Olimpia, pero la expulsión de Nicolás Maná, tras revisión del VAR, cambió el escenario. Con un hombre más, el equipo de Pablo Sánchez fue con todo en busca de la victoria y encontró el premio a los 79 minutos. Hugo Sandoval aprovechó una nueva equivocación defensiva de Trinidense y sentenció el 2-1.
Olimpia ganó, sí, pero no mejora. Su defensa continúa siendo un colador, el mediocampo sigue partido y los delanteros todavía aportan poco a una definición realmente sólida. La victoria maquilla las deficiencias, pero no las elimina. Para Trinidense, la derrota representa un duro golpe: la lucha por el título parece alejarse y el objetivo deberá pasar ahora por asegurar un lugar en un torneo internacional.




