Una consulta realizada por el periodista de ABC Digital, Leo Berniga al reconocido periodista Carlos Sánchez abrió un debate en las redes que va más allá de la campaña electoral de Asunción: ¿desde cuándo un periodista debe justificar ante otro colega por qué integra un grupo de prensa que distribuye información de un candidato?
Sánchez hizo pública la situación a través de sus redes sociales. Según relató, el periodista Leonardo Berniga se comunicó con él para preguntarle “en qué carácter” participa de un grupo de periodistas que recibe información relacionada con la campaña del candidato a intendente de Asunción, Camilo Pérez.
La pregunta, en sí misma, podría parecer una consulta periodística más. El problema aparece en el contexto y en la insinuación que parece desprenderse de ella: como si integrar un grupo de prensa de una campaña electoral requiriera una explicación especial o pudiera implicar, por sí solo, algún tipo de compromiso político.
Sánchez respondió que su participación se limita a recibir información enviada por el equipo del candidato, del mismo modo que ocurre con otros grupos de prensa vinculados a distintas campañas.
Y allí aparece el punto que el periodista decidió hacer público. Según Sánchez, también integra grupos similares vinculados a candidatos y sectores de Colorado Añetete, Lista 1, PLRA y otros espacios políticos, algo que, según deja entrever, no habría sido motivo de una consulta semejante.
“Capaz sea entre otras cosas porque hace 25 años trabajo en esto. Quién sabe. Me imagino nomás”, escribió con evidente ironía.
El episodio plantea una cuestión básica del ejercicio periodístico: recibir información de una campaña no equivale a formar parte de ella.
Los equipos de comunicación de los candidatos crean grupos de prensa precisamente para distribuir comunicados, fotografías, videos, agenda, declaraciones y otros materiales a periodistas y medios. Que un profesional esté incluido en esos espacios no significa que haya asumido una militancia, una candidatura ni un compromiso de respaldo.
Por eso, la pregunta sobre “en qué carácter” participa puede resultar, cuando menos, desubicada, especialmente cuando se formula como si la pertenencia a un grupo informativo necesitara una justificación adicional.
La situación también expone una vieja confusión: una cosa es informar sobre un candidato y otra muy diferente es trabajar para ese candidato. Una cosa es estar en un grupo de WhatsApp donde circulan comunicados y otra es integrar formalmente un equipo de campaña.
Sánchez, además, lleva 25 años de ejercicio periodístico, una trayectoria que hace todavía más llamativa la necesidad de tener que explicar públicamente algo tan elemental de la dinámica profesional.
La libertad de prensa también supone libertad para acceder a las fuentes y recibir información de todos los sectores. Si un periodista puede estar en los grupos de prensa de distintos candidatos, partidos y movimientos, no debería existir un doble estándar que convierta la pertenencia a uno de esos espacios en motivo de sospecha.
En definitiva, el problema no parece estar en que un periodista reciba información de una campaña, sino en pretender convertir ese hecho cotidiano en una suerte de declaración de principios políticos.
En tiempos electorales, quizás le convenga recordar, a Leo Berniga, algo bastante sencillo: el periodista tiene que escuchar a todos, recibir información de todos y preguntar a todos. Lo que define su trabajo no es el grupo de WhatsApp al que pertenece, sino lo que hace con la información que recibe.





