La tensión en Medio Oriente volvió a escalar luego de que Estados Unidos ejecutara una nueva serie de ataques contra objetivos militares iraníes en el Golfo Pérsico, en respuesta a un incidente ocurrido en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.
Según informó el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), la operación fue ordenada por el presidente Donald Trump después de que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) atacara un buque portacontenedores con bandera de Chipre que navegaba por el estrecho. Washington sostuvo que la ofensiva buscó imponer un «alto costo» a Irán por sus acciones y aseguró que fueron alcanzados más de 130 objetivos militares vinculados al régimen iraní.
La escalada se produjo pocas horas después de que el CGRI anunciara el cierre total del Estrecho de Ormuz «hasta nuevo aviso». La medida incluyó la prohibición del tránsito de embarcaciones por la zona y fue acompañada por disparos de advertencia contra un buque que intentó cruzar el paso marítimo. Las fuerzas iraníes advirtieron que mantendrán la restricción mientras continúen las operaciones militares estadounidenses en la región.
Tras los bombardeos lanzados por Estados Unidos, el régimen iraní respondió durante la madrugada del domingo con ataques dirigidos contra varios países del Golfo Pérsico y Jordania, ampliando el alcance del conflicto y elevando la preocupación por una posible desestabilización regional.
El recrudecimiento de las hostilidades mantiene en alerta a la comunidad internacional, debido a la importancia estratégica del Estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del comercio energético global. Un eventual bloqueo prolongado podría generar nuevas presiones sobre los mercados internacionales y aumentar el riesgo de una confrontación de mayor escala en Medio Oriente.




