Apenas una semana después de consagrarse campeón del Apertura, el equipo de Pablo “Vitamina” Sánchez salió a jugar ante Sportivo San Lorenzo con una displicencia imperdonable, como si defender el escudo y el título ya no importara. Y lo peor es que el propio entrenador fomentó esa sensación de relajo absoluto con la excusa de “dar oportunidades” a jugadores que hace rato demostraron que no están a la altura.
Lo de Olimpia fue vergonzoso de principio a fin. Un equipo sin alma, sin intensidad, sin rebeldía y, sobre todo, sin fútbol. Durante los 90 minutos jamás generó una jugada clara de gol. Ni una. El campeón del fútbol paraguayo fue un equipo flácido, inofensivo y completamente desconectado del partido. Mientras tanto, San Lorenzo simplemente esperó con paciencia que aparecieran los errores defensivos de siempre, esos mismos errores que Olimpia arrastra hace meses y que el cuerpo técnico sigue ignorando.
Vitamina Sánchez decidió poblar el equipo con futbolistas que ya no tienen justificativo alguno para seguir vistiendo la camiseta franjeada. Lo de Sebastián Ferreira fue alarmante: lento, desconectado y sin presencia. Thiago Caballero volvió a perderse dentro de la cancha sin aportar absolutamente nada. Lucas Morales y Aníbal Chalá confirmaron nuevamente que están lejísimos del nivel que exige Olimpia. Parecen jugadores resignados, cómodos, futbolistas que cobran un salario sin ofrecer respuestas deportivas.
San Lorenzo, sin hacer un partido brillante, fue muchísimo más serio. Tuvo orden, aprovechó los espacios y generó las situaciones más claras. El gol llegó recién sobre el final, pero era un castigo anunciado para un Olimpia irresponsable.
A los 87 minutos, una torpeza defensiva derivó en un penal totalmente evitable. El delantero rayadito, José Barrios, tomó la responsabilidad y definió con tranquilidad desde los doce pasos, mientras Gastón Olveira no pudo evitar la caída.
Olimpia sigue festejando el campeonato mientras el equipo se cae futbolísticamente a pedazos. Y esa resaca puede costarle mucho más caro de lo que creen.




