Tras la titulación de las tierras de la emblemática colonia Marina Cué (actualmente San Oscar Romero), encarada por el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra, las familias campesinas del lugar viven un nuevo tiempo de esperanza por la paz social y el mejoramiento en su calidad de vida, a través de la implementación de programas productivos y desarrollo integral. Monseñor Marcelo Benítez Martínez, presidente de la Pastoral Social de la iglesia católica, felicitó la iniciativa del Indert y afirmó que acompaña los trabajos en la búsqueda de solución a la problemática social por la vía de la mediación y el diálogo.
Con esto, se consolida una herramienta eficaz para la resolución de conflictos agrarios de larga data en Paraguay, con respaldo de campesinos de Marina Cué, como el emblemático caso de Santa Teresa Manduarã y proyecciones alentadoras para Santa Lucía de Itakyry, en Alto Paraná, en otros.
Lo que parecía un conflicto social imposible de resolver, se constituye hoy en un símbolo de una nueva época de paz social en el campo, fruto del diálogo impulsado por el gobierno del presidente Santiago Peña.
Promoviendo el diálogo y la mediación como mecanismos para evitar que se repita otra confrontación que enlute a más familias paraguayas por el problema de la tierra, convirtieron el dolor de la tragedia en compromiso social, señalaron los líderes de Marina Cué Darío Acosta, Martina Paredes y Rolando Antúnez, quienes junto al sacerdote Pascual Kinoti, integran la Comisión de Mediación creada por el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert ).
Paz social y desarrollo van de la mano en el campo
El rol de la mediación es vital porque permite avanzar en soluciones a los casos emblemáticos de problemas de tierra en el Paraguay y eso permite superar los problemas y caminar hacia el desarrollo, señaló el responsable del ente agrario, Francisco Ruiz Díaz.
Asimismo, destacó que la resolución con éxito del conflicto y la titulación de las tierras de Marina Cué, sirven de ejemplo e inspiración para muchas comunidades campesinas de nuestro país.
El caso de la colonia Santa Teresa Manduarã, ubicada Aba’i, en el departamento de Caazapá, representaba uno de los conflictos de tierras más prolongados del país, con más de 35 años de disputas entre grupos campesinos.




