miércoles, 01 febrero, 2023

El control de la natalidad, los pobres y la elección personal

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Héctor Acuña
Director de I + D de la Fundación ISSOS para la Libertad y el Desarrollo

Entiendo que muchos ignoren que los controles de natalidad se originan en una concepción materialista de la vida y que se implantaron en gobiernos totalitarios, desde Esparta pasando por la China Imperial a la China comunista, incluyendo al Régimen Nazi. Platón, el totalitario, los recomendaba en su conocida obra “La República”.

¿Qué quiere decir una concepción materialista de la vida? Sencillamente que las condiciones materiales deben primar en nuestras consideraciones morales, como decidir quién vive y quién muere, qué valor tiene la vida humana.

En puridad cualquier control de natalidad impulsado por y desde un poder central es una injerencia arbitraria en los aspectos íntimos de la vida de las personas, y la pobreza no es justificación moral para hacerlo. No, no importa que tan pobre sea la persona para dictarle cuántos hijos tener; nadie, ni siquiera el Estado puede decirle, ni sugerirle cuántos hijos tener. Es una decisión personal que se toma con la pareja.

A menudo los hijos constituyen el más fuerte incentivo para salir de la pobreza.

Es importante que, como sociedad, abandonemos la perniciosa idea de que los pobres son como mascotas, como si fueran un perrito o un gatito que podés llevar a la veterinaria para que le liguen las trompas.

Las personas que viven en condiciones de pobreza son tan capaces de tomar decisiones sobre sus vidas como cualquiera. Dejen de ser fascistas y decirle a la gente cuando tener sexo y cuántos hijos tener. Dos generaciones atrás nuestras abuelas tenían 14 hijos y sus circunstancias eran aún más adversas.

¿Desde cuándo la dignidad humana tiene que ver con la pobreza? Si eso fuera cierto toda la historia de la humanidad es la crónica de la indignidad ya que ha sido la historia de la miseria material. Nunca como hoy tenemos más acceso a bienes y servicios y nunca como hoy en día los (denominados) «pobres« tienen mayores posibilidades de movilidad social ascendente para salir de su condición. Y, sin embargo, nunca como ahora «los profetas del desastre«, técnicos y burócratas y políticos, promueven, impulsan y defienden no solo políticas de anticoncepción sino también el antinatalismo, como el mal llamado “aborto legal, seguro y gratuito”.

La historia nos reporta de esclavos viviendo en palacios y disfrutando de lujos inimaginables y, ¿qué dignidad puede haber en una vida así? Hoy en día existen multimillonarios que acceden al confort de una enorme riqueza, pero son esclavos de hábitos autodestructivos, como la drogadicción, que los atan e influyen en sus decisiones, ¿dónde está la dignidad de ser un esclavo bien alimentado?

Es fundamental recordar que la dignidad personal no pasa por la cantidad de materia o riqueza que poseas, sino que está directamente relacionada con tomar tus propias decisiones y hacerte cargo de las mismas. Ese es el concepto de vida digna correcto. Por eso, ordenarle a la gente “pobre” cuántos hijos tener y cuándo tenerlos, usando de justificación su miseria material, es una forma de arrebatarles la dignidad.

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1 COMENTARIO

  1. Es mas, conozco gente en la compañía donde vivía donde «los pobres» le hicieron estudiar a sus hijos, quienes ahora andan todos en auto y modernizando al menos el baño la cocina de sus padres (verdad que hay muchos que «les gusta vivir así» y por eso no aceptaban la modernización de toda la casa) también les dejan la administración a sus hijos, quienes piden asistencia a los del DEAg para mejorar la producción de sus terrenos ó apuestan al ganado mejorado con sus padres «pobres» trabajando con más esperanzas al ver que sí pueden progresar de su campito

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