La Feria de la Agricultura Familiar prepara una edición especial para los días 3 y 4 de septiembre, con participación de familias productoras de 13 departamentos, un túnel de flores y orquídeas, alimentos con valor agregado y gastronomía tradicional paraguaya.
La agricultura familiar volverá a instalarse en el corazón de Asunción con una propuesta que busca combinar producción, tradición y renovación generacional. La Feria de la Agricultura Familiar tendrá una edición especial en la Costanera capitalina los próximos jueves 3 y viernes 4 de septiembre, con la participación de familias productoras provenientes de distintos puntos del país y una fuerte presencia de jóvenes vinculados al trabajo rural.
La actividad reunirá a productores de Central, Ñeembucú, Caaguazú, Presidente Hayes, Caazapá, Cordillera, San Pedro, Guairá, Paraguarí, Alto Paraná, Itapúa y Misiones, además de otros representantes del sector, alcanzando a unas 1.040 familias organizadas en 40 organizaciones productivas. La iniciativa plantea convertir la feria en una vidriera de lo que produce el campo paraguayo y, al mismo tiempo, mostrar cómo las nuevas generaciones están incorporándose a las actividades productivas y comerciales.
La edición coincidirá con la llegada de la primavera y el Mes de la Juventud, una combinación que servirá como eje para poner en primer plano el denominado legado generacional de la agricultura familiar. La propuesta busca mostrar que la continuidad de las actividades rurales no depende únicamente de mantener las tradiciones, sino también de incorporar conocimientos, profesionalización, innovación y nuevas formas de comercialización.
La jornada inaugural será el jueves 3 de septiembre, de 17:00 a 22:00, con presentaciones artísticas en vivo para acompañar la actividad comercial. El viernes 4, la feria funcionará desde las primeras horas del día y continuará hasta agotar stock, concentrando la oferta directamente en los consumidores.
Uno de los elementos que distinguirá esta edición será el protagonismo otorgado a los hijos e hijas de productores. De acuerdo con los datos proporcionados por la organización, la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) brinda asistencia técnica a 10.550 jóvenes rurales de entre 18 y 35 años, cifra equivalente al 23% de la población atendida. El crecimiento de este segmento refleja una transformación dentro del campo, donde jóvenes profesionales o en proceso de formación participan cada vez más en la gestión de las fincas, incorporan conocimientos técnicos y aportan valor agregado a la producción familiar.
La feria también tendrá un espacio dedicado a un rubro que viene ganando terreno entre las alternativas de generación de ingresos para las familias rurales: las flores. Un túnel de flores de corte y orquídeas permitirá a los visitantes conocer y adquirir ejemplares, además de encontrar productos vinculados con el cultivo y el cuidado de jardines, como sustratos especializados, alfarería artesanal y otros complementos.
A esta propuesta se sumará el Mercadito Gourmet de la Agricultura Familiar, pensado para acercar al público una oferta diferente de productos elaborados y alimentos con valor agregado. El espacio reunirá delicatessen y productos procesados de origen nacional, buscando demostrar que la producción familiar también puede competir en segmentos que demandan una presentación diferenciada y productos con mayor nivel de elaboración.
La gastronomía tendrá otro de los puntos fuertes de la jornada. Mientras las nuevas generaciones asumirán parte de la gestión comercial y de la innovación vinculada a la feria, los padres de los feriantes estarán al frente del patio de comidas, recuperando recetas tradicionales de distintas zonas del país. Entre las opciones estarán el cocido hú, mbejú, sopa paraguaya, chipa guazú, chipa almidón, empanada de pescado, kuré arroz, guiso carretero, cecina con arroz, batiburrillo, butifarra, vorí y tallarín de gallina casera, entre otros platos.
La combinación entre generaciones busca poner en evidencia que la agricultura familiar no solamente representa una actividad económica, sino también un mecanismo de transmisión de conocimientos, recetas, prácticas y formas de vida que permanecen vinculadas al territorio rural.
Los visitantes también encontrarán productos frescos comercializados directamente por las familias productoras, sin intermediarios y con precios diferenciados. La oferta incluirá queso Paraguay, carne de cerdo, lechón, cabra, oveja, conejo, gallina casera, pato, huevos, choclo, harina de maíz, porotos, miel, maní, almidón, tomate, pimiento, mandioca, batata, verduras, frutas de estación, granos, artesanías, flores y plantas, entre otros productos.
La propuesta apunta así a acercar dos realidades que habitualmente se encuentran separadas: el productor rural y el consumidor urbano. En ese vínculo directo, la feria se convierte en un canal de comercialización, pero también en un espacio para mostrar la diversidad productiva de las familias paraguayas y el proceso de transformación que atraviesa el sector.
El impulso a las ferias forma parte de las acciones desarrolladas por el Ministerio de Agricultura y Ganadería y sus dependencias técnicas, con el objetivo de fortalecer la comercialización y dinamizar la productividad de las familias rurales.
Con flores como símbolo de renovación, platos tradicionales como vínculo con el pasado y jóvenes productores como rostro del futuro, la Costanera de Asunción se prepara para recibir una feria que pretende mostrar que la agricultura familiar paraguaya puede conservar sus raíces mientras incorpora nuevas capacidades, productos y oportunidades de mercado.




