Propuestas legislativas planteadas por el Gobierno recibieron apoyo de los campesinos durante la audiencia pública realizada el viernes último en el Parlamento Nacional
El campo paraguayo enfrenta un desafío que va mucho más allá de la producción y la tenencia de la tierra: asegurar que las nuevas generaciones quieran, puedan y tengan condiciones para permanecer en el medio rural. Así sostuvo el Presidente del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra INDERT, Prof. Econ. Francisco Ruiz Díaz, al referirse a las propuestas legislativas que buscan modificar el Estatuto Agrario y la Carta Orgánica del ente.
El Gobierno de Santiago Peña y Pedro Alliana, a través del Indert y el Sistema MAG, impulsa el relevo generacional como uno de los componentes estratégicos de la Nueva Ruralidad.
El objetivo es que la tierra deje de ser solamente un patrimonio familiar y se convierta en una verdadera plataforma de oportunidades para los jóvenes rurales, vinculando seguridad jurídica, producción, acceso al crédito, capacitación, tecnología y mercados, explicó Ruiz Díaz.
La meta es llevar al 50% la participación de jóvenes en la titulación de tierras, como parte de una política orientada a beneficiar a las nuevas generaciones.
Sin la presencia de jóvenes en el campo se pone en riesgo la continuidad de la producción y, con ella, la seguridad y soberanía alimentaria del país, afirmó Ruiz Díaz.
Por ello, las reformas propuestas al Estatuto Agrario y a la Carta Orgánica del INDERT adquieren especial relevancia. La actualización del marco legal puede contribuir a eliminar obstáculos que hoy dificultan la formalización de la propiedad y, por consecuencia, limitan las posibilidades de inversión y desarrollo de las familias rurales.
Uno de los cambios planteados apunta a facilitar la obtención del título de propiedad, eliminando determinadas barreras económicas que impiden que productores con sus expedientes concluidos puedan retirar sus títulos. La propuesta también contempla ampliar los plazos de pago de las tierras, reduciendo el peso de las cuotas para los beneficiarios.
Para el joven rural, contar con un título significa mucho más que tener un documento. Significa disponer de una base jurídica sobre la cual construir un proyecto de vida, acceder a financiamiento, incorporar tecnología, mejorar la productividad y generar ingresos.
La titulación de las tierras constituye una condición fundamental para que el relevo generacional sea sostenible, insistió el presidente del Indert.
Agregó que el desafío actual es que esas tierras sean productivas, que generen oportunidades y que las nuevas generaciones encuentren razones para quedarse en el campo.
Las reformas legales en estudio pueden constituir una herramienta decisiva para avanzar en ese propósito. La discusión parlamentaria contempla aspectos relacionados con las facilidades de pago, las condiciones especiales para mujeres rurales, los costos de titulación, las dimensiones de las parcelas y otros mecanismos vinculados al desarrollo de las tierras adjudicadas. El desafío es construir un marco jurídico moderno que combine agilidad con seguridad jurídica, acceso a la tierra con productividad y titulación con desarrollo.
Ruiz Díaz sostiene que el relevo generacional no significa simplemente que los hijos sustituyan a sus padres en la actividad agrícola. Significa incorporar al campo una nueva generación con mayor acceso a educación, tecnología, innovación, financiamiento y nuevos modelos de producción.
«El futuro del campo paraguayo dependerá, en buena medida, de que los jóvenes encuentren en la ruralidad una oportunidad y no una obligación», subrayó.
Para el INDERT la titulación es apenas el comienzo. «El verdadero objetivo es que cada título contribuya a formar una nueva generación de productores, emprendedores y familias rurales capaces de producir, crecer y arraigarse en su propia tierra», declaró Ruiz Díaz.




