Luego de la épica clasificación a la Final del Mundial 2026 con eliminación a Inglaterra, jugadores de la Selección Argentina celebraron con una bandera que decía “Las Malvinas son argentinas”. Los antecedentes de sanciones por situaciones similares.
La histórica victoria 2-1 de la Selección Argentina frente a Inglaterra en Atlanta quedó envuelta en una fuerte polémica extrafutbolística. Durante los festejos en el campo de juego, los futbolistas Giovani Lo Celso y Lisandro Martínez mostraron una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas».
La acción tardó poco en dar vuelta al mundo, recordando que FIFA prohíbe estrictamente cualquier manifestación política en sus torneos. Incluso, en la previa, su comité de seguridad habría prohibido expresamente el ingreso de insignias alusivas a las islas al estadio de Atlanta.
Tras horas de muchísima incertidumbre y especulaciones, llegó el alivio definitivo para el búnker de la Albiceleste en Nueva Jersey. La FIFA determinó que no aplicará ninguna sanción deportiva contra los futbolistas argentinos. En su lugar, el organismo abrirá un expediente disciplinario contra la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) que se prevé que concluya en una multa económica, lo que deja a Giovani Lo Celso, Lisandro Martínez y al resto del plantel plenamente habilitados para disputar la final del domingo ante España.
La decisión de postergar el caso y resolverlo por la vía puramente administrativa se produce a pesar de los feroces reclamos del Reino Unido. El secretario de Estado británico, Peter Kyle, y los principales ingleses exigían suspensiones inmediatas para los futbolistas implicados en el partido definitorio, presionando directamente a la casa madre del fútbol. Con esta postura, la FIFA blindó la final y evitó cualquier alteración de oficio a tres días del partido del año.
Antecedentes
En la Copa Mundial de Rusia 2018 los suizos de origen albano-kosovar Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri celebraron con el gesto del «águila bicéfala» frente a Serbia, un símbolo nacionalista albanés que remite a la tensión política en los Balcanes. En aquella ocasión, el tribunal de disciplina resolvió multar económicamente a los futbolistas con 10.000 francos suizos, descartando cualquier tipo de suspensión que les impidiera seguir jugando.




