En una de las mayores tragedias de la historia de Venezuela, los rescatistas continúan removiendo escombros a más de cinco días de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, mientras disminuyen las posibilidades de encontrar sobrevivientes.
Su conteo oficial señala al menos 1719 muertos y más de 5000 heridos. A partir de la plataforma ciudadana Desaparecidos Terremoto Venezuela, donde se registran las búsquedas y también los hallazgos, todavía se busca a decenas de miles de personas. El gobierno evita hablar de desaparecidos, mientras que las Naciones Unidas estimó que la cifra podría superar las 50000 personas.
Aquella ventana crítica de 72 horas para rescatar con vida a personas atrapadas ya se cerró. Los expertos en desastres consideran que pasado ese plazo, la tarea se transforma básicamente en la recuperación de cadáveres.
Los terremotos provocaron graves destrozos en distintas zonas del país. Según el último parte oficial, 855 edificios sufrieron daños, de los cuales 189 colapsaron por completo. La zona más afectada fue la ciudad de La Guaira, a unos 40 kilómetros de Caracas, donde cuadras enteras de edificios se convirtieron en escombros en cuestión de segundos.
La ONU estima que los sismos podrían dejar casi siete millones de damnificados y provocar pérdidas económicas equivalentes a miles de millones de dólares.
Mientras tanto, en las calles de Caracas y La Guaira crece la sensación de impotencia y fastidio por la insuficiente ayuda del gobierno en las tareas de rescate. «Nosotros mismos somos los que hacemos todo. Nosotros mismos, nos ayudamos y confiando en que Dios, creemos que Dios nos sostuvo», declaró a AFP Dayana Lean, de 51 años, en playa Los Cocos, en La Guaira.
«Hay pocos espacios habilitados para refugios, debido a la cantidad de personas que quedamos en la calle», sumó Yelit Contreras, de 28 años.
«No tenemos el apoyo para sacar a nuestros familiares, nosotros mismos no podemos», dijo a la AFP Héctor Aguilera, de 60 años. Cuatro de sus familiares quedaron sepultados bajo un edificio colapsado. Recuperaron los cuerpos sin vida de dos personas. «Sabemos que están muertos, pero aquí estamos esperando la respuesta de las autoridades», añadió. «No tenemos esperanzas, lo que me quedan son los recuerdos».
El gobierno militarizó La Guaira e impuso el trámite de un salvoconducto para que rescatistas, médicos y voluntarios puedan acceder a la zona de desastre. «Un permiso para salvar vidas, imagínate», reclamó Carlos Itriago, rescatista de 27 años.
También intenta controlar la cobertura de la prensa internacional, que es trasladada en buses a zonas específicas de La Guaira, según el gobierno «para evitar epidemias». Las ofertas de asistencia abundan, pero la AFP presenció saqueos en La Guaira y se multiplican las denuncias de robos.
Estos terremotos vienen a agravar la fuerte crisis económica que aqueja hace años a Venezuela, que vació el sistema de salud y provocó el exilio de millones de venezolanos en los últimos años.




